Frente a la puerta de acceso a la comisaría de la Ertzaintza (policía regional vasca) en Ondarroa (Vizcaya) estaba estacionado el auto que portaba 100 kilos de explosivo, los cuales estallaron alrededor de las 4.30 de la mañana (hora local), provocando heridas a 11 personas, según lo informado por Javier Balza, consejero vasco de Interior. En este atentado, no hubo aviso previo de la banda, cuestión que no permitió la evacuación de la zona, que continuará acordonada toda la mañana.
Balza señaló que lo que buscaba ETA era ocasionar víctimas mortales, ya que, tras dejar estacionado el auto con el baúl abierto para aumentar la onda expansiva de la bomba, los separatistas vascos lanzaron dos bombas molotov contra la comisaría, para provocar la salida de los ertzaintzas. Estos, sin embargo, salieron por la puerta de atrás, evitando así daños personales mayores.
Los daños materiales causados en la comisaría son considerables. La fachada presenta tres grandes boquetes y hay restos de coches desperdigados en un radio de 400 metros alrededor del centro. Además, hay numerosas viviendas y comercios de las inmediaciones y de la otra orilla de la ría afectadas por la bomba.
De los once heridos, tres son agentes de la policía autónoma vasca y el resto son personas que han sido alcanzadas por la onda expansiva. Cuatro de ellos no sufrieron consecuencias mayores gracias a que pudieron reaccionar a tiempo. Viajaban en un auto por la zona de la comisaría cuando se dieron cuenta de la presencia del auto con explosivos, con el baúl y las puertas abiertas, por lo que decidieron retroceder. Gracias a esto sólo sufrieron heridas leves.
De los dos heridos que continúan internados, uno de ellos es un ertzaintza que se encuentra en el hospital de Galdakao, con pronóstico reservado. El herido presenta fracturas en sus extremidades y heridas en un tímpano. La otra herida que está ingresada es una joven de 15 años alcanzada por la onda expansiva de la bomba que tras ser atendida en el hospital de Galdakao ha sido derivada al hospital de Cruces. También con pronóstico reservado, tiene traumatismo cranoencefálico y fractura parietal.
La Ertzaintza ya estaba alertada desde Interior de la posibilidad de un atentado inminente desde el pasado mes de julio, cuando se desarticuló el Comando Vizcaya.
Se da la circunstancia de que en el municipio de Ondarroa gobierna una gestora encabezada por Félix Aranbarri, del PNV, dada la presión del entorno radical abertzale sobre el consistorio, que impidió formar Gobierno tras las últimas elecciones municipales. Aranbarri sufre la violencia y amenazas constantes de los terroristas.