La conformación de las comisiones, con la mayoría en manos del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), fue una buena noticia para el presidente Evo Morales que ha prometido la nueva constitución para "refundar" con sello indígena al país más pobre de Sudamérica. "Ahora comienza el verdadero trabajo de redacción de la nueva constitución y para ello todas las comisiones son muy importantes," dijo la presidenta de la asamblea, la campesina oficialista Silvia Lazarte, en la sede del organismo en la ciudad sureña de Sucre.
El también oficialista vicepresidente de la asamblea, el ex rector universitario Roberto Aguilar, calificó al acuerdo sobre comisiones de un "momento histórico, porque abre el debate sobre la nueva constitución, buscando los consensos que todo el país espera."
En un acto público y solemne, la mesa directiva de la Asamblea Constituyente entregó las oficinas donde trabajarán las 21 comisiones encargadas de redactar el texto de la futura Constitución Política del Estado.
El establecimiento que cobijará a estas comisiones es la Facultad de postgrado de la Universidad de San Francisco Xavier, una moderna construcción en forma de domo ubicada a pocas cuadras del teatro Gran Mariscal Sucre, sede central de la Asamblea.
Como resultado del acuerdo alcanzado, el MAS tiene mayoría simple en las 21 comisiones y presidirá 11 de ellas.
Forma de aprobación de la nueva ley fundamental
Luego del acuerdo constituyentes oficialistas y opositores se mostraron satisfechos, aunque todavía estaba pendiente la revisión de un polémico artículo sobre la forma de aprobación de la nueva carta. Ese artículo, que como el resto del reglamento de la asamblea fue aprobado por la mayoría oficialista sin acuerdo con la oposición, establece una combinación de mayoría absoluta y dos tercios de votos para aprobar la nueva constitución, pero opositores exigen dos tercios para todo el texto.
El partido de Morales tiene 142 votos en la asamblea de 255 miembros instalada en agosto del 2006 para redactar una nueva constitución en un plazo de un año.
El primer presidente aymara de Bolivia pretende que la nueva constitución amplíe la participación indígena en la vida nacional y consolide sus reformas de línea estatista como una nacionalización petrolera decretada el año pasado y una reforma del sector minero prevista para el 2007.