El líder ortodoxo de
Armenia utilizó el púlpito del Vaticano para condenar la matanza, en 1915, de un millón y medio de armenios por parte de los turco-otomanos, diciendo que todo el mundo debería reconocerla como
genocidio.
"Nosotros, los armenios, somos un pueblo que hemos sobrevivido al genocidio, y conocemos bien el valor del amor, la hermandad, la amistad y una vida segura," dijo Karekin II en un discurso público durante una audiencia general del Papa Benedicto XVI en la plaza de San Pedro.
"Hoy, muchos países del mundo reconocen y condenan el genocidio cometido contra el pueblo armenio por parte de la Turquía otomana (...)," agregó el líder de la Iglesia Apostólica de Armenia, hablando en inglés ante decenas de miles de personas.
Karekin, quien al igual que el Papa tiene el título "Su Santidad," proclamó que quiere "apelar a todas las naciones y tierras a condenar universalmente todos los genocidios que ocurrieron a lo largo de la historia y aquellos que continúan en el presente (...)."
Turquía niega fuertemente las demandas armenias, diciendo que también murieron turcos musulmanes en el conflicto étnico al desmoronarse el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Historiadores occidentales respaldaron las afirmaciones armenias de que la matanza fue un genocidio.
En su discurso a Karekin ante la multitud, Benedicto XVI habló de "las severas persecuciones sufridas por los armenios cristianos especialmente durante el último siglo," pero no utilizó la palabra genocidio.
En su discurso, Karekin dijo: "La negación de estos crímenes es una injusticia que equivale a la perpetración de los mismos."
En el 2006, la Cámara baja del Parlamento de Francia enfureció a Turquía al respaldar un proyecto que convertiría en crimen negar que las matanzas masivas de armenios equivalieran a genocidio. El Senado francés nunca ratificó la ley.
El año pasado, legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos propusieron una resolución para nombrar la masacre formalmente como genocidio, pero la medida falló ante la dura oposición del Presidente George W. Bush y Turquía, un aliado clave de la OTAN.
La palabra "genocidio" apareció en un comunicado conjunto cuando en el 2000 Karekin visitó al difunto Papa Juan Pablo II. Pero el Vaticano, que tiene relaciones diplomáticas tanto con Armenia como con Turquía, nunca reconoció formalmente los asesinatos como tal. Juan Pablo II visitó Armenia en el 2001.