Los manifestantes denunciaron como fraude el resultado oficial de las elecciones presidenciales del 19 de febrero. De las víctimas, siete eran manifestantes y el octavo, un soldado, según el Ministerio de Sanidad. Además, hubo 131 heridos (72 policías y 59 manifestantes), parte de ellos por bala.
El presidente de Armenia, Robert Kocharian, declaró el estado de excepción hasta el 21 de marzo, lo que incluye restricciones informativas.
También dijo, tras mantener una conversación telefónica con el máximo responsable de la política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, que Bruselas propuso la mediación del embajador especial de la UE para el Cáucaso Sur, Peter Semneby, en el conflicto entre el gobierno y la oposición.
La policía armenia reprimió violentamente este fin de semana las protestas que la oposición venía realizando desde hacía varios días contra los resultados oficiales de las elecciones presidenciales celebradas el 19 de febrero.
Testigos aseguraron que los disturbios del fin de semana fueron los más graves registrados en varias décadas en Ereván, ciudad que cuenta con más de un millón de habitantes.
La organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch criticó la actuación violenta de la policía, calificándola de “desproporcionada y sin precedentes en Ereván”.
Kocharian decretó el estado de excepción para un período de 20 días para acabar con las protestas. El presidente acusó a la oposición de intentar llevar a cabo un golpe de Estado.
El líder opositor derrotado en las elecciones presidenciales, Levon Ter-Petrosian, rechazó cualquier responsabilidad por los disturbios ocurridos en la noche del domingo, que atribuyó a “provocadores”.