Por cinco votos contra cuatro, la mayor instancia judicial del país confirmó la invalidez de una ley de la ciudad de Washington, capital del país, que prohíbe a sus habitantes poseer pistolas.
Es la primera vez en casi 70 años que la Corte Suprema se pronuncia sobre este tema en Estados Unidos, considerado por una gran parte de la población esencial para la identidad estadounidense.
En una de las leyes más estrictas del país sobre este asunto, el Distrito de Columbia (DC) prohíbe desde 1976 la posesión de armas de bajo calibre pero permite la tenencia de otras siempre y cuando no estén ensambladas o tengan un seguro en el gatillo.
Esta decisión podría permitir a los defensores de las armas cuestionar las leyes locales que regulan la posesión y portación de armas, fundamentalmente las instauradas para luchar contra la criminalidad en grandes ciudades como Chicago o Nueva York.
Se trata de la decisión más importante que haya tomado el Tribunal Supremo en los últimos tiempos -es su primer pronunciamiento definitivo sobre el derecho a las armas- y enfrentó a grupos de ambos lados del tema, que se apostaron en las escalinatas del edificio portando carteles y gritando consignas.
Las autoridades de Washington insisten en que las restricciones a la tenencia de armas han contribuido a una reducción generalizada de la criminalidad en el área.