La histórica Plaza de Mayo de la capital argentina fue, el miércoles, nuevamente escenario de refriegas que ya se habían registrado 24 horas atrás entre vecinos que protestaban golpeando cacerolas contra el Gobierno de Cristina Fernández y "piqueteros" oficialistas.
Las discusiones, empujones, corridas e intercambios de golpes se sucedieron sin que en ningún momento interviniera la policía, significativamente ausente del centro de Buenos Aires, tal como había ocurrido el martes por la noche.
Ante la irrupción de los partidarios del Gobierno, algunos de los manifestantes contrarios a Fernández intentaron permanecer en el lugar, pero la gran mayoría se dirigió al cercano Obelisco de la ciudad, otro tradicional centro de reunión de los porteños.
"Vinimos a custodiar la Plaza de Mayo para apoyar las medidas del Gobierno y resistir el intento de golpe de Estado económico de la oligarquía del campo", declaró el dirigente oficialista Luis D'Elía, quien encabezó una de las columnas de "piqueteros".
Varios vecinos que pretendían expresar su apoyo a la protesta del campo increparon a D'Elía delante de las cámaras de televisión y lo acusaron de liderar las "fuerzas de choque" del Gobierno.
Se extiende la protesta
En el interior de Argentina, donde reside la gran mayoría de los productores rurales, las protestas de ayer fueron mucho más multitudinarias que las del martes, especialmente en las provincias de Córdoba, Santa Fe (centro) y Entre Ríos (noreste).
Los gobernadores de esos tres distritos con fuerte actividad agropecuaria estuvieron entre quienes alentaron la apertura de un diálogo entre el Gobierno y las organizaciones rurales para poner fin a la crisis que ha desatado la huelga del campo.
Además de distintos dirigentes de la oposición, la Iglesia Católica local también ofreció una "gestión de buenos oficios" en el conflicto, pero hasta ahora esas propuestas no ha generado ningún tipo de reacción por parte del Gobierno.
Las protestas se extendieron a las grandes ciudades en la noche del martes, horas después de que la presidenta Fernández advirtiera que no cedería a la "extorsión" de los productores agropecuarios.
Sin diálogo
En medio de llamamientos al diálogo de distintos sectores para negociar una salida al conflicto, que afecta el abastecimiento de alimentos en las grandes ciudades, el Ejecutivo ratificó que no negociará con los sectores rurales, que ya cumplieron 14 días de paro, si no levantan la huelga.
El conflicto provoca pérdidas económicas que el Gobierno no ha cuantificado, desabastecimiento de alimentos básicos en algunas de las grandes ciudades del país y colapso en las carreteras por los bloqueos de los productores agropecuarios, que se radicalizaron en las últimas horas.
"Las medidas no se van a cambiar. Aquí la discusión de fondo es cómo se distribuye la renta", aseguró el ministro de Economía, Martín Lousteau, al reiterar que no se revocará el alza impositiva, tal como reclaman los productores rurales.
Por su parte, las patronales agropecuarias intensificaron los bloqueos de carreteras y las manifestaciones de protesta en el interior del país, además que reafirmaron su intención de mantener el paro indefinidamente.
Los medios locales destacaron el miércoles que un hombre de 64 años falleció en Córdoba por el retraso que sufrió la ambulancia que lo trasladaba al hospital debido a uno de esos bloqueos.
"La violencia la está produciendo el Gobierno"
En tanto, la líder opositora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, señaló que “la violencia la está produciendo el Gobierno” en referencia a las fuerzas de choque encabezadas por Luis D'Elía y solicitó a la Presidenta que "escuche al campo".
"La gente se tiene que retirar de la plaza", afirmó la dirigente tras observar los incidentes ocurridos en Plaza de Mayo entre manifestantes y agrupaciones piqueteras que responden al Gobierno de Cristina Fernández.
En ese sentido, expresó que "la violencia la está produciendo el Gobierno. Le pido a la Presidenta que escuche al campo", y consideró que "a veces, retroceder es ganar. La Presidenta tiene que entender esto".
Carrió pidió que "el Gobierno no busque derramamiento de sangre, que no lo provoque. No pueden tener fuerza de choque en las calles".
Y afirmó: "yo no convoque a nadie" a las protestas y aseguró que "el Jefe de Gabinete (Alberto Fernández) llamó anoche a todos los medios de comunicación para pedir que yo no aparezca. Y ustedes los saben".
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