Hoy lunes por la mañana, la agencia de noticias Reuters, había informado, citando fuentes locales de seguridad, sobre la explosión de una bomba en una estación de colectivos de Bouira, un pueblo a 120 kilómetros al este de la capital argelina, matando a 20 personas.
A las pocas horas, en la radio estatal argelina se desmintió la noticia, sin que se dieran mayores explicaciones por el error.
Según el portal de información Tour sur l'Argelie, algunas fuentes apuntaban a que, en realidad, se habría producido un accidente de tráfico con varias víctimas, y no un atentado, en este lugar, aunque esta información todavía no fue confirmada por el momento.
Hubo tres ataques mortíferos con bombas en la semana pasada en regiones al este de la capital del país norafricano exportador de petróleo y gas.
El domingo, dos bombas casi simultáneas mataron a 13 personas, incluyendo a un ingeniero francés y bomberos argelinos y soldados que respondieron al primer estallido, según informó un funcionario de seguridad.
Nadie reclamó la responsabilidad por los atentados hasta ahora. La filial de al-Qaeda en Argelia es conocida por ser active en la zona.
Otros ataques
Los militantes islámicos de la nación del norte de África han llevado a cabo varios ataques durante la semana pasada. El miércoles, un ataque suicida a unas barracas militares y una segunda explosión en un café, sacudieron un barrio de playa en las afueras de la capital argelina, hiriendo a seis personas. Un día después, una bomba al costado de la ruta mató a seis soldados en la ciudad de Boumerdes.
Los ataques de la semana pasada aparecen al tiempo que el presidente de Argelia Abdelaziz Bouteflika se prepara para inaugurar una feria internacional de comercio el lunes en las afueras de Argel, un evento de alto perfil que atraerá a miembros de gobiernos extranjeros.
Pese a que Argelia ha combatido la insurgencia islámica por años, el número de ataques ha aumentado dramáticamente desde que el principal grupo militante del país juró lealtad a al-Qaeda en 2006.