Una inmigrante mexicana que promueve medidas más duras contra los indocumentados tiene al Alcalde de Phoenix, Phil Gordon, en la mira. Quiere destituir a Gordon aduciendo que no hace lo suficiente para combatir la inmigración ilegal. "Tenemos que destituirlo antes de que le haga más daño a esta ciudad", declaró Anna Gaines, una maestra jubilada que encabeza una campaña contra el Alcalde.
Gaines dice que los indocumentados cometen demasiados delitos en Phoenix y Gordon no hace lo suficiente para impedirlo.
La mexicana, quien entró legalmente a los Estados Unidos y sacó la ciudadanía estadounidense, necesita reunir 24.000 firmas antes del 28 de agosto entre los 521.000 residentes de Phoenix empadronados para poner a Gordon entre la espada y la pared. Si consigue las firmas, el alcalde tendría que renunciar o someterse a un referéndum revocatorio.
La campaña cobró la suficiente fuerza como para que los aliados de Gordon decidiesen difundir un aviso televisivo en el que resaltan sus logros en el terreno de la seguridad.
Gordon, quien fue reelegido para un segundo mandato con el 77% de los votos en septiembre del 2007 y no planea postularse para un tercer período, dijo que él no tiene nada que ver con ese aviso, pero que se siente "complacido de que se esté propagando un buen mensaje, especialmente en momentos en que hay algunos extremistas que tratan de frenar el progreso de la ciudad y de impedir que siga adelante como alcalde".
Gaines es fundadora de Ciudadanos Estadounidenses Unidos, agrupación creada exclusivamente para buscar la destitución de Gordon, y apoya organizaciones como Ustedes No Hablan Por Mí, que agrupa a hispanos estadounidenses que hablan contra la inmigración ilegal.
Gordon, quien durante su mandato se enfocó mayormente en el desarrollo del centro de la ciudad y en el transporte público, fue criticado el año pasado por apoyar una vieja política del departamento de policía por la que nunca se preguntaba a una persona por su status migratorio a menos que hubiese cometido un delito grave. Esa política fue finalmente dejada de lado y los agentes pueden preguntar por su status migratorio a todos los sospechosos de haber cometido algún delito.
Gaines afirmó que el cambio de política obedeció a la presión ejercida por agrupaciones como la suya, que obligó al Alcalde a cambiar de rumbo.
Gordon dice que el departamento de policía arrestó a muchos inmigrantes que cometen delitos y combatió fuertemente a los traficantes de drogas y de personas. Además expresó frustración porque el gobierno nacional no aprueba una reforma migratoria que permita combatir más eficazmente a los indocumentados.
Phoenix se encuentra a más de 240 kilómetros de la frontera con México y es la ciudad por donde más inmigrantes pasan, incluidos numerosos indocumentados. Tiene muchos barrios de hispanos en los que es relativamente fácil esconder indocumentados en tránsito y varias rutas que comunican con distintas regiones del país.
El alcalde cuestionó la actitud de mano dura hacia los indocumentados, incluidas redadas, adoptada por el sheriff del condado de Maricopa Joe Arpaio en dos zonas predominantes hispanas de Phoenix. Gordon pidió incluso que el gobierno investigue si las políticas de Arpaio violan los derechos civiles de la gente.