Angola celebra el viernes próximo sus segundos comicios legislativos en un ambiente tranquilo y con la esperanza de que sirvan para consolidar la paz en el país, que vivió 27 años de guerra civil tras la independencia de Portugal en 1975.
Tras 16 años de una legislatura dominada por el gubernamental Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) del Presidente José Eduardo dos Santos, 8,3 millones de angoleños, algo más de la mitad de la población, están convocados a votar una nueva Asamblea Nacional de 220 escaños.
Las anteriores legislativas se celebraron en septiembre de 1992, cuando el MPLA obtuvo el 47% de los votos, mientras que la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) logró el 40%.
El líder de la UNITA, Jonas Savimbi, acusó entonces al Gobierno de fraude y reanudó la lucha armada, que sólo acabó con su muerte en combate, en 2002, lo que permitió la firma de un tratado de paz definitivo.
Desde 1992 hasta el pasado 15 de julio, cuando fue disuelta, la primera legislatura de Angola fue la más larga en la historia de África y se espera que la renovación del Parlamento sea el preludio de unas presidenciales, en 2009.
Aunque no se publicaron avances sobre los posibles resultados de las elecciones, el hegemónico MPLA domina la campaña con una fuerte presencia en programas de la radio y televisión oficiales que elogian los logros del Ejecutivo, mientras que los otros doce grupos cuentan con escasos minutos para su propaganda.
Las ganancias derivadas del petróleo que alimentan al Gobierno son las que permitieron un fuerte aparato electoral al MPLA que puede arrastrar numeroso votos. Sus colores, el rojo y el negro, son omnipresentes en las calles, aunque el rojo y verde de UNITA también destacan.
Se prevee que el MPLA se haga con el poder del Parlamento, seguido por UNITA. "El MPLA va a vencer las elecciones por mayoría aplastante", dijo el responsable de la campaña electoral del MPLA, Rui Falçao.
Pese a la tensión entre militantes oficialistas y opositores, se registraron muy pocos incidentes electorales, entre los que se destacó la detención de 13 miembros de un partido aliado de UNITA, acusados de manifestarse ilegalmente, que fueron liberados poco después.
También se produjo el ataque de un centenar de militantes del MPLA contra los participantes en un acto electoral de UNITA, pero la Policía evitó que la agresión pasara a mayores.
Aunque el grupo pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció el 13 de agosto "intimidación y presiones" contra la oposición y afirmó que "los angoleños no podrán votar libremente", las misiones de observación electoral y diplomáticos señalaron que hay un "ambiente favorable" para la votación.
HRW acusó al MPLA de causar "incidentes de violencia política" durante la inscripción de votantes, entre 2006 y 2008, y al Gobierno de suspender radios privadas, interferir en la información y detener e imponer fuertes multas y penas de cárcel a periodistas que no siguen sus consignas.
El Gobierno negó las acusaciones y Dos Santos pidió a la Nación "un alto grado de civismo y una postura responsable y de respeto a la ley y el orden, para dar un ejemplo al continente africano y al mundo de como se deben realizar unas elecciones democráticas, libres y transparentes".
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, que con más de cien observadores y expertos será la más numerosa de las enviadas a estos comicios, señala que "hay un buen ambiente" y que estos comicios pueden suponer un paso importante hacia la democratización de Angola y África.
El recuerdo de la violencia está siempre presente en Angola, donde un millón de personas murieron y casi otros cuatro millones fueron desplazadas de sus lugares de origen durante la guerra civil, por lo que la mayoría de sus habitantes tiene como principal deseo evitar nuevos brotes.
El próximo día 5 cerca de 14.000 centros de votación, atendidos por 25.500 funcionarios electorales, abrirán en todo el territorio angoleño entre las siete de la mañana y las siete de la tarde.
Unos 600 periodistas locales y un centenar de extranjeros fueron acreditados para estos comicios, cuyo resultado marcará el futuro de Angola, el país con el mayor crecimiento en África -que el pasado año supero el 21%- pero donde la población sigue viviendo en la miseria.