La canciller Angela Merkel realizó la primera intervención de un canciller alemán en la la 'Knesset' (el parlamento israelí), y la primera en hacerlo en idioma alemán. El discurso estuvo centrado en la memoria histórica y la paz entre israelíes y palestinos.
"La Shoá (Holocausto) nos llena a los alemanes de vergüenza", pronunció Merkel en su comparecencia ante la Cámara israelí, poco después de comenzar su discurso con unas breves palabras en hebreo agradeciendo a los presentes "el honor de permitirme hablar aquí en alemán".
"Los recuerdos son importantes, como los monumentos que los mantienen vivos", y "de los recuerdos tienen que salir palabras, y de las palabras, hechos", subrayó la canciller ante los parlamentarios israelíes.
Merkel quiso así relanzar las relaciones entre ambos países "sin olvidar el pasado".
La canciller, que concluye hoy una visita oficial de tres días a Israel, manifestó que el antisemitismo y el racismo "nunca deben encontrar un lugar en Alemania o en Europa", al tiempo que destacó la cooperación entre los dos países y su visita el lunes al Museo del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem.
También afirmó que "no es una exageración decir que las relaciones entre Israel y Alemania son fuertes" al hacer un repaso histórico a los lazos entre los dos países en el que destacó la figura del primer jefe del Gobierno israelí, David Ben Gurión y la del canciller germano Konrad Adenauer.
En cuanto al recuerdo sobre el Holocausto, aseguró que es necesario "trabajar juntos con los jóvenes para fabricar los recuerdos necesarios" y que no caiga en el olvido el genocidio nazi, que acabó la vida de millones de judíos entre 1939 y 1945, lo que ha marcado desde entonces la relación entre ambos países.
Así, Merkel apostó por inaugurar una nueva era de cooperación.