La ratificación del Tratado de Lisboa se enfrenta a un nuevo escollo. El Tribunal Constitucional alemán decidió que el texto europeo es compatible con la legislación alemana pero congeló su ratificación hasta que no se refuercen por ley los poderes de las dos cámaras en la toma de decisiones europeas.
La máxima instancia judicial alemana acepta así en parte el recurso presentado por 50 diputados del Bundestag, la cámara baja alemana, representantes de dos extremos del panorama político, el partido de La Izquierda y miembros del ala más conservadora de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), formación hermana del partido de la Canciller Angela Merkel.
La sentencia obliga al Bundestag a trabajar aceleradamente en la reforma de la ley complementaria que acompaña al Tratado de Lisboa y que regula la participación parlamentaria en el dictado de normas europeas. Hasta entonces, el Presidente de Alemania, Horst Köhler, no podrá poner su firma en el documento definitivo para la ratificación del Tratado. La celebración de las elecciones legislativas en Alemania el 27 de septiembre no facilitará las cosas, aunque tras la convocatoria del Bundestag para agosto, decidida de urgencia por los partidos de Gobierno, se espera que la aprobación de la ley solicitada por el Constitucional se produzca a primeros de septiembre.
Por su parte, la Presidencia sueca le quitó importancia a la sentencia. "No creo que el fallo del Tribunal Constitucional alemán vaya a tener influencia sobre el calendario de ratificación del Tratado". Así se refirió a la sentencia el Ministro sueco de Relaciones Exteriores, Carl Bildt. Suecia asume mañana la presidencia de turno de la Unión europea durante los próximos seis meses, un periodo en el que tendría que organizar la entrada en vigor si el tratado finalmente es aprobado en el referéndum que debe celebrar Irlanda.
Para que el texto, que modifica el funcionamiento institucional de la UE, sea aprobado, hace falta la ratificación de todos los 27 miembros. Además de Irlanda y Alemania no lo hicieron República Checa y Polonia. Sus euroescépticos presidentes supeditaron la decisión al resultado del referéndum irlandés.
Estos son los distintos motivos por los que Alemania, Irlanda, Republica Checa y Polonia no aprobaron el texto aún:
- Irlanda. Los electores irlandeses rechazaron el texto en el referéndum celebrado en junio de 2008. Los votos en contra fueron el 53,4%. Irlanda fue el único miembro de la UE que sometió el tratado al voto popular. Tras haber recibido garantías sobre el mantenimiento de su soberanía en materia fiscal, neutralidad militar y aborto, Dublín decidió convocar un segundo referéndum en octubre.
- República Checa. Las dos cámaras parlamentarias checas aprobaron el tratado. Pero para la ratificación hace falta la firma del Presidente, Vaclav Klaus, que decidió esperar hasta que se termine el procedimiento en los otros países.
Alemania. Las dos cámaras aprobaron el texto. Pero una sentencia del Tribunal Constitucional supedita la firma del Presidente, último paso para la ratificación, a la modificación de la ley complementaria que acompaña el tratado para dar más poderes al Parlamento en las decisiones europeas.
Polonia. El tratado fue aprobado por las dos cámaras del Parlamento polaco en abril de 2008. Pero la ratificación queda en mano del Presidente Lech Kaczynski que, antes de firmar el texto definitivo, quiere conocer el resultado del referéndum irlandés.