El Secretario General de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, tuvo poca fortuna en su primera visita a Alemania, Berlín se negó a su petición de enviar más soldados a Afganistán.
"Quiero apelar a todos a hacer su aportación para lograr que Afganistán tenga cuanto antes un ejército y unas fuerzas de seguridad propias y podamos traspasar a los afganos la responsabilidad sobre su país", dijo Rasmussen durante una conferencia de prensa celebrada en Berlín con la Canciller alemana, Angela Merkel.
Para ese momento, Rasmussen ya sabía lo que Merkel repetiría nuevamente en público y que tanto ella como otros miembros de su Gobierno reiteraron en las últimas semanas, y es que Alemania no se comprometerá de momento a nuevas cifras.
La Canciller precisó que no lo hará hasta que no se haya celebrado la conferencia internacional sobre Afganistán, prevista, según dijo, para el 28 de enero en Londres.
Hasta entonces, explicó, Berlín irá analizando las ofertas que puedan ir haciendo otros socios, una vez que se conozca la nueva estrategia para Afganistán que presentará el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el próximo martes y se haya celebrado una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Alianza.
Es previsible que en esa reunión, los días 3 y 4 de diciembre en Bruselas, los ministros hagan un primer tanteo político sobre la disposición de cada uno de los socios a reforzar sus contingentes.
Para el lunes siguiente está fijada en el cuartel general de la OTAN para Europa en Mons (Bélgica) una "conferencia de generación de fuerzas", en la que militares de los países de la OTAN y de las Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán tienen previsto decir qué están dispuestos a aportar.
Esta celeridad con la que otros socios están dispuestos a tomar decisiones apenas se pronuncie Obama causó malestar en Berlín, donde el Ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, dejó en claro que no está dispuesto a que lo apremien.
"No dejaremos que nos metan en un corsé de plazos", dijo Guttenberg en una intervención ante el Parlamento.
El ministro hizo estas declaraciones durante el debate en primera lectura de la propuesta del Gobierno de ampliar los mandatos de la ISAF.
El propio Rasmussen evitó pedir cifras concretas y se limitó a señalar que la semana próxima Obama anunciará "un incremento de las tropas estadounidenses" en Afganistán y que su gira actual tiene como objetivo urgir sobre la necesidad de que los aliados occidentales hagan lo propio.
"Necesitamos acelerar la formación de un ejército y unas fuerzas de seguridad afganos para poder ir traspasando paulatinamente, provincia por provincia y distrito por distrito, responsabilidad a los propios afganos", subrayó.
Rasmussen evitó hacer cábalas sobre cuál puede ser la fecha para la retirada de Afganistán y en alusión a informaciones de la Casa Blanca, según las cuales Obama se planteó 2017 como plazo límite, Rasmussen dijo: "yo no estoy en condiciones de augurar cuándo será".
"La misión terminará cuando los afganos estén en condiciones de controlar su propia seguridad y gobernar su país", sentenció.
De momento, Alemania está aún en proceso de debate si debe o no prolongar por un año el mandato en Afganistán, como propone el Gobierno.
La propuesta, que no será votada hasta la semana próxima, contempla ampliar por un año la misión en el norte de Afganistán, pero con el número actual de efectivos, es decir, un máximo de 4.580 soldados.
Merkel reafirmó que, a la luz de lo que se decida en la citada conferencia de Londres, el Gobierno verá "si acaso y en qué medida estaría dispuesto a incrementar sus actividades" en aquel país.