Las críticas, sobre todo por "unilateralismo", fueron expresadas tanto por dirigentes de la coalición gobernante, formada por la centroderecha y los socialdemócratas, como por los opositores, los verdes y la izquierda.
"Sería bueno que de gestiones de este tipo se hable primero en el ámbito de la UE. Iniciativas unilaterales, quienquiera sea el protagonista, son poco útiles", criticó Elmar Brok, eurodiputado de los cristianos demócratas.
No obstante, aceptó que es legítimo que un país aspire a explotar el recurso nuclear y Libia, dijo, en los últimos tiempos se mueve en la "dirección justa", en referencia a que desistió de poseer armas atómicas.
Críticas ásperas a Sarkozy habían sido expresadas por el viceministro de Relaciones Exteriores alemán, Gernot Erler, socialdemócrata, quien habló de una iniciativa "políticamente problemática".
Sin embargo, detrás de las expresiones sobre unilateralismo y presunta preocupación por la seguridad aparece una simple disputa económica, entre intereses nacionales.
Erler había dicho claramente que "los intereses alemanes", en especial los de la empresa Siemenes, están directamente afectados por el entendimiento entre Francia y Libia.