Las diferencias entre el kirchnerismo y el vicepresinte argentino, Julio Cobos, se profundizan cada vez más.
Ayer en una entevista Cobos declaró que "sería lamentable que el vicepresidente de la Nación, que tiene tanta representatividad como la Presidenta, tuviera que pedir permiso o autorización para ejercer una función, sea protocolar, sea de opinión. Me parece que esto no le hace bien al Poder Ejecutivo, a la institucionalidad, ni a los argentinos".
Con su comenatrio, el vicepresidente hacía referencia a los cuestionamientos que surgieron de su encuentro hace dos días con el cardenal Jorge Bergoglio, cuya relación con los Kirchner es distante, y sobre su llamado al “consenso” en el tema de las retenciones que se debatirá hoy en la Cámara de Diputados.
Hoy surgió la respuesta del kirchnerismo, representado por Alberto Fernández, el actual Jefe de Gabinete.
"La realidad es que utilizar al Senado para instalar un debate con un protagonista que no tiene nada que ver, en términos de República, es impropio. En términos institucionales, no parece una salida feliz. Tampoco me parece que en términos democráticos sea una actitud clara", embistió Fernández..
En el mismo tono, afirmó que le "cuesta entender" la actitud asumida por el vicepresidente, que en las últimas semanas recomendó el envío de las retenciones móviles al Congreso, se reunió con gobernadores enfrentados con la Casa Rosada y recibió al cardenal Jorge Bergoglio.
Además, cuestionó sus atribuciones como vicepresidente dentro del esquema de poder. "Es una parte del Ejecutivo, que sólo administra el Senado, pero no tiene función legislativa: no vota, no opina", dijo.
Sin mencionar directamente a Cobos, insistió: "En un gobierno, si cada uno cuando algo no le gusta hace lo que quiere, sería un dislate de funcionamiento".
"Me parece poco comprensible todo lo que se ha hecho desde la vicepresidencia. Se confundieron los roles institucionales", reamató.
Fernández se mostró preocupado por las consecuencias que podría tener el reciente accionar del vicepresidente y aclaró que "la democracia queda afectada porque se empiezan a movilizar una serie de elementos que no se entiende muy bien cómo se conjugan".
Finalmente, el jefe de Gabinete quiz mostrarse conciliador y comentó que en última instancia "es su decisión", y que "como ya se lo dije a él, me pareció que no era feliz, que era equivocado lo que estaba haciendo".