Ahmadinejad ante los estudiantes de la universidad Elm-o-Sanat en Teherán, según la agencia oficial Irna."Si los elementos internos no dejan de presionar, serán desenmascarados por el pueblo", advirtió Mahmud "Son traidores. No daremos marcha atrás ni permaneceremos inmóviles ante ellos", agregó.
Varios influyentes políticos iraníes, como el ex presidente conservador Akbar Hachemi Rafsanyani o el reformista Mohamad Jatami, advirtieron de los riesgos que correría Irán si entra en conflicto con la comunidad internacional debido a su programa nuclear.
Pese a la existencia de dos resoluciones del Consejo de seguridad de la ONU que imponen sanciones al país, Teherán se niega a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Los países occidentales sospechan que Irán desea construir la bomba atómica pero el país siempre ha desmentido estas acusaciones y ha subrayado que su programa tiene fines civiles.
El lunes, Ahmadinejad volvió a atacar a un ex miembro del equipo de negociadores de la cuestión nuclear iraní, Hossein Mussavian, cercano a Rafsanyani.
Mussavian fue investigado tras ser brevemente detenido en mayo y está acusado de atentar contra la seguridad nacional por transmitir informaciones a una embajada extranjera.
"Los traidores están presionando a un juez para que absuelva a un espía. La nación iraní no permitirá que los culpables queden a salvo de la venganza popular haciendo uso de su influencia económica y política", advirtió Ahmadinejad.
Alemania y Francia, de acuerdo
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó, este lunes, en Berlín que Francia y Alemania estaban 'en sintonía' para negar a Irán el arma nuclear.
"Estamos en sintonía: no a las armas nucleares para Irán", declaró Sarkozy en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana Angela Merkel tras la celebración de un consejo de ministros franco-alemán.
Por su parte, Merkel aseguró que ambos países tenían el mismo punto de vista, que consistía en adoptar en caso de necesidad nuevas sanciones contra Irán en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, para que fueran lo más eficaces posible, y ver hasta qué punto los diferentes países de Europa podrían reducir sus intercambios con los iraníes.