Estados Unidos, como principal agente de la comunidad internacional en Afganistán, ha fijado el tono de la conferencia con declaraciones de flexibilidad política que cambian radicalmente el panorama. En declaraciones a la prensa británica, han sido los dos generales estadounidenses con más responsabilidad en el país asiático -David Petraeus, jefe del Comando Central de Estados Unidos, y McChrystal, máximo responsable sobre el terreno- quienes han revelado el nuevo enfoque.
"El concepto de reconciliación, de conversaciones entre altos responsables afganos y responsables talibanes u otros jefes de la insurgencia es otra posibilidad", declaró Petraeus a The Times, mientras McChrystal expresaba en el Financial Times su creencia de que "cualquier afgano puede jugar un papel si se centra en el futuro y no en el pasado".
Karzai lleva tiempo explorando esta idea, con negociaciones secretas de distinto calado que no terminan de ofrecer resultados palpables. Lo que es nuevo es el aval público de la comunidad internacional. El año pasado, Barack Obama insistía en que había que derrotar al "núcleo duro de los talibanes". Ahora, Robert Gates, su secretario de Defensa, reconoce que los talibanes son "parte del tejido político" afgano.
Karzai participó ayer en Estambul en otra conferencia internacional con países vecinos para buscar soluciones a Afganistán. Allí se entrevistó con el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, cuarta reunión en tres años entre jefes de Estado de ambos países, siempre marcadas por el recelo. Los talibanes fueron un invento de la CIA y de los servicios de espionaje militar paquistaníes (ISI), y Pakistán es un elemento geoestratégico crucial en la crisis afgana. Interrogado Zardari sobre si estaba intentado convencer a los talibanes de negociar con Karzai, respondió: "Hay que hablar de paz".
El nuevo clima de transigencia de la comunidad internacional hace a Karzai sentirse reivindicado en sus transacciones. "Este nuevo esfuerzo tiene el apoyo de nuestros socios, en especial de Estados Unidos y de Europa", declaró en Estambul. En Londres, Brown precisó que tal apoyo está supeditado a que los alzados en armas renuncien a la violencia y participen en el proceso democrático.