Fueron detenidos dos personas, supuestamente responsables del atentado talibán que tuvo lugar el lunes contra el lujoso Hotel Serena de Kabul, en el que fallecieron seis personas.
En una conferencia de prensa, Amrullah Saleh, jefe de los servicios de inteligencia afganos, señaló que fueron arrestados uno de los cuatro atacantes y un afgano "facilitador" del atentado, que había llevado en un vehículo al grupo talibán hasta la entrada del hotel y que fue detenido hoy cuando intentaba huir.
El lunes por la noche, una gran explosión, que los talibanes aseguran fue causada por un suicida que hizo detonar su chaqueta explosiva, sacudió al hotel Serena y fue seguida por disparos.
Entre los muertos estaba incluido un periodista noruego y un ciudadano norteamericano, así como también un número de guardias de seguridad.
El ministro de Exteriores noruego Jonas Gah Store estaba entre los huéspedes que se refugiaron en una bodega.
El periodista noruego, Carsten Thomassen, de 39 años de edad, trabajaba para el diario de Oslo, Dagbladet.
Funcionarios del departamento de Estado norteamericano en Washington confirmaron que un ciudadano de EEUU había sido matado, añadiendo que estaban reteniendo la identidad de la víctima hasta que la familia hubiese sido informada.
El ataque sobre el hotel sumamente custodiado tuvo lugar al comienzo de la noche.
El vocero del Talibán, Zadihullah Mujahid, indicó que cuatro militantes habían estado armados con rifles automáticos, granadas y chalecos explosivos.
Uno de los cuatro atacantes se las arregló para hacer estallar sus explosivos dentro del hotel, mientras que los demás escaparon, añadió.
La vocera del ministerio noruego de Asuntos Exteriores, Anne Lene Dale Sandsten, señaló que los funcionarios noruegos habían estado en una reunión un piso debajo de la recepción cuando oyeron los disparos y “luego una gran explosión estalló un nivel arriba”.
“Teníamos personal de seguridad con nosotros y nos dijeron que nos acostáramos”, dijo, añadiendo que un miembro del partido estaba herido.
Suzanne Griffin, una trabajadora de la ayuda de EEUU que había estado en el gimnasio, dijo que el tiroteo había sido “tan cerca que hizo caer yeso del cielorraso”.
“Tuvimos que pararnos sobre el cuerpo de una mujer muerta –ella era una de las personas del gimnasio”, añadió.
Un vocero de la fuerza de mantenimiento de la paz de la OTAN en Afganistán dijeron que los guardias del hotel habían matado a uno de los atacantes antes de ingresara al edificio.
Un testigo ocular, Ghulam Haidar, aseguró que un guardia había sido muerto.