En el territorio afgano, la tarea que llevan adelante las tropas de la coalición, no está exenta de dificultades. Se registraron varios enfrentamientos en varias localidades del país, en las que, por un lado, un grupo de milicianos que atacó a una patrulla en el sur de Afganistán, resultó posteriormente muerto tras bombardeos aéreos. En otro lugar, un helicóptero debió realizar un aterrizaje de emergencia en el este del país.
El artefacto explosivo impactó contra un convoy de la coalición el jueves por la mañana durante un patrullaje en la provincia de Wardak, según informó la propia coalición a través de un comunicado. Las fuerzas internacionales tomaron control del lugar, pero hasta el momento se desconocía "la cifra exacta y la naturaleza de las bajas", señaló el texto.
Kabul confirmó el incidente, pero no dio más detalles.
El número de combates entre insurgentes encabezados por el Talibán y las fuerzas de seguridad continúa en aumento, pese al esfuerzo internacional que durante seis años intentó estabilizar al gobierno del presidente Hamid Karzai, respaldado por Occidente.
En lo que va del año 2008, más de 2.000 personas han perdido su vida en incidentes de violencia relacionados con la insurgencia, de acuerdo con un conteo de The Associated Press, entre las cuales están incluidos al menos 111 soldados extranjeros.
Afganistán acusó a Pakistán de dar apoyo secreto a los insurgentes talibanes, así como también de dar refugio a sus líderes, un cargo rechazado por las autoridades civiles y militares paquistaníes.
Por lo demás, la coalición informó que cazas bombarderos atacaron el miércoles a insurgentes que le habían efectuado disparos a fuerzas afganas e internacionales que patrullaban el distrito Maywand de la provincia de Kandahar.
Mataron a los insurgentes con "varios ataques aéreos de precisión", indicó. No se reportaron lesiones de fuerzas gubernamentales ni de la coalición.
El helicóptero hizo un "aterrizaje precautorio" el miércoles en la provincia de Kunar, en el este de Afganistán, señaló la coalición. Ninguno de los soldados a bordo sufrió heridas graves.
No hubo reportes de ataques enemigos que obligaran a la nave a aterrizar.