El objetivo del ataque en el que fallecieron dos efectivos de la fuerza de seguridad y resultaron heridas 37 personas en el cuartel policial de Kandahar era el general Abdul Raziq, un comandante de la policía fronteriza, dijeron dos agentes en el lugar de los hechos.
Los dos estallidos se distanciaron por sólo un minuto, teniendo lugar uno en la planta baja del edificio y el otro en un piso superior, según confirmaran funcionarios.
Najib Pervaiz, vocero del gobernador de Kandahar, informó sobre la muerte de los dos efectivos de la policía y de que 29 policías y ocho civiles fueron heridos. Por lo demás, agregó que 16 de los heridos se encontraban en estado grave de salud.
El cuartel de policía fue inmediatamente rodeado, tras las explosiones, por soldados canadienses y afganos.
Kandahar era el bastión del Talibán. Los rebeldes desataron un ataque masivo sobre la prisión de la ciudad en junio, matando algunos policías y liberando a casi 900 prisioneros.
"El atacante quería estar cerca del general Raziq, pero sus guardias lo obligaron a detenerse", dijo Karim Agha, un agente de policía herido en el ataque, en declaraciones a The Associated Press desde su cama de hospital.
En otros episodios de violencia, soldados de la coalición liderada por EEUU efectuaron un ataque en el este afgano a insurgentes que combaten bajo el liderazgo de Siraj Haqqani, matando a más de 10 combatientes y arrestando a otros siete, según informó el ISAF hoy domingo.
La red a la que pertenecían los milicianos atacados era la de Haqqani, hijo del caudillo militar Jalalludin Haqqani, según añadió la coalición. EEUU ofreció una recompensa de 200.000 dólares por la captura de Siraq Haqqani, a quien se considera vinculado con el Talibán y con la red terrorista al-Qaeda.