Un concurrido mercado fue esta vez el objetivo del Talibán, que inmediatamente se atribuyó la responsabilidad por el atentado, el cual se dirigía a la policía de la ciudad de Spin Boldak, en la provincia afgana de Kandahar, muy cerca de la frontera con Pakistán, matando de este modo a siete personas e hiriendo a una treintena más.
Repleto de visitantes de compras en el día de la fiesta del Aid al Fiar, la cual marca la finalización del mes del ayuno musulmán, el bazar fue testigo de la intromisión de un ‘terrorista’ que conducía una moto, negocio al que, minutos antes, el presidente afgano, Hamid Karzai, acababa de realizar una breve visita. En el estallido murieron cinco civiles y dos policías, mientras que otros 21 agentes resultaron heridos.
Este tipo de ataques contra la policía afgana son el método preferido de los talibanes suicidas. Más de 600 policías ya fueron asesinados por la violencia insurgente en lo que va del 2007, según informó el Ministerio del Interior a través de su vocero, Zemeri Bashary.
Esta violencia dio muerte, en total, a más de 5.200 personas desde principios de año hasta ahora, según un recuento que hiciera Associated Press basándose en cifras oficiales, el año más cruento desde la caída del Talibán en el 2001.