El acuerdo entre Estados Unidos e Irak sobre la permanencia de las tropas estadounidenses en el país árabe incluirá un marco de tiempo "general" para la retirada de los soldados, admitió la Casa Blanca.
El Presidente de Estados Unidos, George Bush, y el Primer Ministro iraquí, Nuri al Maliki, hablaron por videoconferencia y "llegaron a un entendimiento" para "cerrar lo antes posible" las negociaciones para ese acuerdo, reveló la Casa Blanca en un comunicado.
Ambos se mostraron de acuerdo con que las negociaciones deben incluir "un horizonte general de tiempo" para el logro de ciertas metas, como el control de la seguridad por parte de Irak de ciudades y provincias, y "nuevas reducciones de las fuerzas de combate estadounidenses", explica el comunicado.
Las metas "se basarán en que continúe la mejora de las condiciones sobre el terreno y no en una fecha arbitraria para la retirada" de las tropas, matiza.
El texto constituye lo más cercano hasta ahora a una admisión por parte de la Casa Blanca de que el eventual acuerdo incluirá algún tipo de calendario para la salida de los cerca de 150.000 soldados estadounidenses desplegados en Irak.
El acuerdo, que se negocia con irregular fortuna hasta ahora, establecerá un marco para la permanencia de las tropas estadounidenses una vez expire en diciembre el mandato de la ONU que las legaliza.
A medida que fue mejorando la situación de la seguridad en Irak, el Gobierno iraquí se mostró más firme en sus requerimientos. Maliki, apoyado por legisladores iraquíes, había sugerido la necesidad de incluir un calendario de retirada en el acuerdo.
En concreto, el Gobierno iraquí sugiere la retirada completa de las fuerzas estadounidenses una vez las tropas del país árabe hayan asumido el control completo de la seguridad del territorio.
A principios de este mes, el asesor de Seguridad Nacional iraquí, Muafak al Rubaye, afirmó que Bagdad no firmaría ningún acuerdo que no contuviera un calendario de salida.
La Casa Blanca siempre se negó a fijar fechas concretas para la salida de los soldados, con el argumento de que alentaría a los insurgentes. Washington asegura que cualquier decisión se adoptará de acuerdo con las recomendaciones de los mandos militares y las condiciones sobre el terreno.
El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, John McCain, está de acuerdo con la estrategia de la Casa Blanca. Por su parte, el aspirante demócrata, Barack Obama, que hizo de la retirada de Irak uno de los pilares de su campaña, acogió con satisfacción los reclamos de Maliki.
Hasta el momento, Estados Unidos cedió el control de nueve de las 18 provincias iraquíes a las fuerzas locales.
Este mes regresó a Estados Unidos la última de las cinco brigadas, en total, cerca de 28.000 soldados, enviadas el año pasado a Irak para reforzar a las tropas estadounidenses ante el empeoramiento en ese momento de la seguridad.
Tras la salida de esa brigada, las retiradas graduales de tropas quedaron en suspenso mientras los mandos militares evalúan la situación.