El imán Abu Hamza Al Masri, nacido en Egipto y que cumple una condena de siete años de cárcel en Gran Bretaña por incitación al asesinato de infieles, había presentado su apelación ante el Alto Tribunal londinense, invocando la defensa de los derechos humanos.
Él dice que su petición de extradición está basada en pruebas obtenidas con torturas. Sus abogados argumentan que enviarle a Estados Unidos, donde los cargos proceden de 2000 sería "injusto y opresivo" por el tiempo que ha pasado desde entonces.
Al denegar la apelación, el juez de la Audiencia Nacional de Londres Igor Judge dijo: "La Ley de Extradición de 2003 debe ser aplicada, y nuestros compromisos de extradición honrados".
La extradición del religioso fue concedida en noviembre por un tribunal de primera instancia y autorizada el 7 de febrero por la ministra del Interior, Jacqui Smith.
Al Masri puede aún recurrir a los 'Law Lords', máxima instancia judicial británica, y a la Corte Europea de Derechos Humanos, en procedimientos que pueden durar varios meses.
Abú Hamza, de 51 años, debe responder en Estados Unidos por once cargos, entre ellos uno por su supuesta participación en el secuestro de 16 turistas occidentales en Yemen en 1998, que acabó con la muerte de cuatro rehenes; de haber ayudado a crear un campo de entrenamiento de acciones terroristas en Estados Unidos; y por colaborar financiando la preparación en Medio Oriente de militantes deseosos de participar en la 'yihad' (guerra santa).