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Los comicios para las elecciones presidenciales y legislativas, sin embargo, serían solo en Cisjordania ya que Gaza sigue bajo el control de Hamás, lo que profundizaría aún más la separación entre los dos territorios. Un portavoz de la milicia islámica sugirió que intentarían obstaculizar la votación en la Margen Occidental.
Una encuesta difundida este jueves indicó que un 75% de los palestinos avala la realización de nuevas elecciones, tras la toma violenta de Gaza por parte de Hamás. Mientras el grupo fundamentalista llegó al poder en los comicios parlamentarios de enero del 2006, Abbas, del partido Fatah, fue elegido en otra votación diferente un año antes.
Dejando en evidencia el creciente aislamiento de Hamás, el presidente de Egipto Hosni Mubarak respaldó al gobierno de Abbas anunciando que patrocinará una cumbre regional con Abbas, el primer ministro israelí Ehud Olmert y el rey Abdulá II de Jordania, en la población turística de Sharm el-Sheij, en el Mar Rojo.
Abbas pedirá que se reanude el diálogo de paz con Israel, argumentando que sólo un avance hacia la formación de un estado palestino puede servir como un verdadero freno contra Hamás, dijo el negociador palestino Saeb Erekat.
"Lo más importante es que se agota el tiempo", manifestó Erekat. "Tenemos que poner fin a la ocupación, (crear) un estado palestino. Si no tenemos esperanzas, Hamas llevará desesperación a la gente".
Pero este respaldo a Abbas no cambiará la situación que se ha creado ahora que Hamás retiene el control de Gaza. Los palestinos tienen virtualmente dos gobiernos: uno de Hamás en Gaza y otro de Fatah en Cisjordania, lo que complicará los esfuerzos de alcanzar un acuerdo de paz para establecer un estado palestino.
Apoyo contra Hamás
En Ramalá, Abbas logró respaldo para sus medidas más recientes contra Hamás: desalojarlo del gobierno, proscribir a sus milicias y formar un gabinete de emergencia, integrado por sectores moderados.
Un prominente organismo de la OLP - el Consejo Central de la OLP- avaló sus decisiones, marginando así al parlamento controlado por la milicia islámica, que en una situación normal debería aprobar al nuevo gobierno. Después que Israel detuvo a la mayoría de legisladores de Hamás, el parlamento está paralizado.
Hamás no es miembro de la OLP, controlada por el movimiento Fatah de Abbas. Aunque ha permanecido casi inactiva en los últimos años, la organización se considera como la única representante de la población palestina, y puede ofrecer legitimidad o quitarla.
El portavoz de Hamas Sami Abu Zuhri consideró a la decisión de la OLP como "ilegal e ilegítima".
El organismo de la OLP también le pidió a Abbas que prepare nuevas elecciones presidenciales y legislativas, y que cambie el sistema electoral.
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