Todas las noticias Archivo
www.adnmundo.com
27 de Mayo de 2012 Washington 19:16
23º / 31º
Lunes, 05 de Junio de 2006 Sea el primero en comentar esta nota

25 años de Sida, un aniversario sin fiesta

Los primeros casos fueron descubiertos en 1980 y 1981. Un cuarto de siglo más tarde hay 65 millones de infectados y murieron 25 millones de personas. África es el continente más afectado.

25 años de Sida, un aniversario sin fiesta
Enviar Enviar
Imprimir Imprimir
Corrección Sugerir Corrección
Comentarios Escribir Comentarios
Anterior Milicias islámicas controlan capital de Somalia
Siguiente Mundial: el partido contra el racismo
 
Technorati Yahoo

Entre octubre de 1980 y mayo de 1981, cinco varones jóvenes, homosexuales activos, fueron tratados de neumonía en Los Ángeles. Dos de ellos murieron. 

Así comenzaba el 5 de junio de 1981, hace 25 años, la descripción, ya clásica, de los primeros casos de una nueva enfermedad que acabó llamándose sida y que ha afectado hasta ahora a 65 millones de personas en todo el mundo de las que han fallecido más de 25 millones.

Después de los primeros casos, fue necesario esperar hasta junio de 1982 para establecer de manera oficial la relación de la enfermedad con un agente de transmisión sexual. En otoño de aquel mismo año se le dio nombre – Sindrome de Inmunodeficiencia adquirida, Sida- y, unos meses después, se confirmó su capacidad para transmitirse a través de la sangre, es decir, incluso en relaciones heterosexuales. Sin embargo, todavía no se sabía cuál era la causa de la enfermedad.

En enero de 1983, en el hospital parisino de La Pitié, se extirpó un ganglio del cuello de un paciente de 33 años que se sospechaba tenía Sida. El doctor que le examinó el ganglio determinó que existían signos de la presencia de un virus. Fue la primera evidencia de que la enfermedad estaba causada por un agente externo y que este agente era un virus.

Poco después, Robert Gallo lo demostró fehacientemente, abriendo una polémica por la autoría de los descubrimientos con aquel médico. Aquel virus finalmente recibió el nombre de Virus de la Inmunodeficiencia Humana Adquirida (VIH).

En cualquier caso, con el descubrimiento del virus, las autoridades sanitarias de todo el mundo pudieron iniciar las campañas de educación a la población para evitar su diseminación.

Esta secuencia de hechos condicionó de manera decisiva la historia posterior de la enfermedad y su percepción por parte de la población. El desconocimiento inicial de las formas de transmisión y la inseguridad que ello conllevaba generó miedo y contribuyó a la creación del estigma que rodeó a los colectivos más afectados en los años posteriores, sobre todo a la comunidad gay.

Esta, que podríamos denominar la primera fase del sida, la fase del temor a lo desconocido. La segunda fase de la epidemia fue la de gran mortandad. De forma paralela, socialmente la situación empezó a mejorar lentamente. La evidencia científica mostraba ya de manera fehaciente que el VIH no se transmitía por la saliva -uno de los grandes temores de aquellos primeros años- y que en la vida diaria no había más formas de infectarse que manteniendo relaciones sexuales o compartiendo jeringuillas con personas seropositivas. El temor al virus fue disminuyendo así como la discriminación de las personas afectadas.

La última etapa, los últimos diez años de la epidemia, los transcurridos entre 1996 y 2006, tuvo características muy especiales. La mortalidad, gracias a los tratamientos antivirales, ha disminuido espectacularmente. Además, prácticamente se ha logrado hacer desaparecer una de las vías de transmisión del VIH: la de la madre infectada al feto. Finalmente, la transmisión del VIH por compartir jeringuillas se ha reducido, pasando de constituir el 75% de las infecciones al inicio de la epidemia al 19% de las nuevas infecciones en 2005. Por el contrario, la transmisión sexual del VIH ha aumentado.

Pero estos logros sólo se han producido en los países ricos. En los países en desarrollo, en los que se encuentra el 90% de los infectados, los medicamentos no llegan y la infección sigue extendiéndose. Solamente en 2005 se infectaron cinco millones de personas y fallecieron tres millones, de los cuales 500.000 eran niños.

Y así, en este contexto de luces y sombras -luces en los países ricos y sombras en los pobres- el virus cumplió un cuarto de siglo transformándose en la epidemia más temida y con mayor propaganda, aunque no la más mortal, que sigue estando en manos del cólera, la malaria, la tuberculosis y otras enfermedades.

El impacto socioeconómico del sida en África, 25 años después

La semana pasada, un estudio conducido por las universidades de Nottingham, Montpellier y Alabama ha encontrado finalmente el origen del VIH: los chimpancés de Camerún. En las personas, el VIH lleva al Sida, pero a los chimpancés, que pueden llegar a ser portadores de una versión conocida como el Virus de la Inmunodeficiencia Simia (VIS), no les causa daño alguno. Los científicos no han podido desvelar cómo se desarrolló en humanos o por qué el VIS no causa los síntomas del sida en los chimpancés, a pesar de que somos genéticamente similares.

Mientras la ciencia se ocupa de resolver esos enigmas, África se enfrenta a la realidad de una enfermedad devastadora que en sólo el año 2005 se cobró la vida de dos millones de personas en este continente, sobre un total de 2,8 millones de personas en el mundo.

En el África subsahariana vive el 65% por ciento de los seropositivos. "El impacto del Sida no se conoce todavía a fondo, pero no importa la dirección que tome la epidemia, su efecto socioeconómico -particularmente su erosión en el capital humano- continuará creciendo durante muchos años", explica el último informe de ONUSIDA, presentado el pasado 30 de mayo en Johannesburgo y otras ciudades.

El primer caso de una persona contagiada por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) fue en Kinshasa, capital de la actual República Democrática del Congo (RDC) (ex Zaire), en donde se hizo un estudio médico en 1959 y su sangre quedó almacenada.

Pero no fue hasta 1981 cuando los científicos descubrieron la existencia del Sida en ocho jóvenes homosexuales neoyorquinos, a los que se les diagnosticó el sarcoma de Kaposi, un cáncer de piel que ocurre normalmente a personas de edad avanzada, y después de que cinco homosexuales de Los Ángeles enfermaran por una extraña neumonía.

Una epidemia que ataca la economía

En Botsuana, Namibia y Suazilandia, las tasas de infección en adultos son superiores al veinte por ciento y los pronósticos indican que el sida se cobrará la vida de un tercio de los jóvenes, con el consiguiente impacto negativo en el desarrollo económico y demográfico de África, que de por sí es el continente más pobre.

El informe de ONUSIDA pone como ejemplo el sector de la agricultura sudafricana, segundo país con el mayor número de seropositivos- con 5,5 millones-, que perderá antes de 2020 el 15% por ciento de sus agricultores a causa de la enfermedad.

Se cita, además, un estudio llevado a cabo por una coalición de 1.006 compañías sudafricanas, en el que se esclarece que el 9% de las compañías están sufriendo una grave crisis en sectores de la construcción, compraventa y manufacturación, entre otros.

Todo apunta a que los altos porcentajes de enfermos de Sida en Sudáfrica afecta a toda la región, ya que el país se ha convertido, desde las primeras elecciones multirraciales de 1994, en una importante ayuda para el resto de los países del continente negro.

El retroceso económico de Sudáfrica generará que el propio Gobierno y otras entidades dejen de invertir fuera de sus fronteras, influyendo en el desempleo, en la pobreza, e incluso, en la inestabilidad de todo el continente, pues un gran número de las fuerzas de paz provienen de este país.

La crisis gestada por la epidemia se extiende a su vez al sector de la salud, pues los infectados por el virus ocupan más de la mitad de las camas de los hospitales de África subsahariana y absorben fondos que podrían ser destinados a la lucha contra otros males endémicos de la región, como la malaria.

Los antirretrovirales, sólo para algunos

Entre los datos más reveladores del informe de ONUSIDA se muestra que apenas 810.000 personas reciben tratamiento antirretroviral en la región, aunque lo necesitan alrededor de cinco millones de infectados.

En 2005, un total de U$S 8.300 millones fueron invertidos en la lucha contra el sida y se calcula que 8.900 se utilizarán en 2006, una cantidad que se aleja de lo que realmente se necesita: U$S 14.900 millones para 2006.

Según el informe, a pesar de que África subsahariana posee un total de 24,5 millones de enfermos, ninguno de los países de la región ha tocado su techo hasta el momento, aunque globalmente pueda parecer que la epidemia aminora su paso.

Al cumplirse un cuarto de siglo en la historia del Sida, el famoso doctor Anthony Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, con un presupuesto superior a los cuatro mil millones de dólares anuales, considera que desde 1981 «aunque el sufrimiento ha sido grande, los avances científicos y de salud publica también han sido sustanciales». Pero a su juicio, «los próximos 25 años van a ser el periodo por el que seremos juzgados», sobre todo por la ayuda que se preste para el tratamiento y prevención de las personas que viven con el virus en el Tercer Mundo.

 
 
Lo + leido Lo + comentado Últimas noticias

Publicidad en adnmundo.com | 

Quiénes somos | 

Servicios Corporativos | 

Recomiéndenos | 

Archivo

Desarrollado por Esquemas.com

Todas las noticias | 

Las noticias en tu sitio | 

Las noticias resumidas | 

Contáctenos

Política Internacional y Seguridad | 

Economía y Comercio  | 

Medio Ambiente / Energía

Deportes | 

ADN Cool | 

Turismo |