En ese sentido, el diputado Oscar Aguad sostuvo que "se trata de un traje a medida ideado para Néstor Kirchner". Por su parte, Francisco de Narváez lo calificó como "un intento burdo para que el ex presidente sea el candidato en 2011".
"Es la versión corregida y mejorada de las candidaturas testimoniales. Seguimos con la lista sábana, con un agregado: no puede haber corte de boletas. Es lo más rancio y antiguo de la política argentina, en su máxima exposición", se quejó el legislador.
De Narváez sostuvo que, a través de la iniciativa del kirchnerismo, "el control de la elección sigue en manos del Poder Ejecutivo, eso no se ve en ninguna parte del mundo", y consideró que ese punto debe estar en manos de "la justicia electoral, que es independiente, tiene conocimiento y total y absoluta imparcialidad".
En tanto, también criticó que el proyecto oficial exige que se anticipen casi un año antes las fórmulas electorales que se van a presentar porque después no podrán ser modificadas. “Esto anula la capacidad de convergencia y termina desvirtuando el objetivo inicial con el que la oposición estaba de acuerdo”, puntualizó.
Por su parte, el jefe del bloque de la UCR en la cámara baja estimó que "la matriz" de la iniciativa oficial "es la desconfianza y la sospecha".
"Las reglas no se pueden imponer, tienen que discutirse y acordarse; no creo que haya espacio ni tiempo para votarla", agregó el legislador.
Aguad afirmó que el Gobierno "no tiene ninguna voluntad de consensuar nada, lo que demostró en los últimos seis años", y se preguntó, en diálogo con radio Continental "por qué deberíamos creer que va a cambiar en estos últimos meses".
Aguad estimó que la norma está elaborada para favorecer una eventual candidatura de Néstor Kirchner por cuanto "le daría una gran ventaja: con simples pactos con los gobernadores, se adueñaría de la estructura del partido".