El Banco Central confirmó hoy la renuncia de su gerente general, Benigno Vélez, pero aclaró que la dimisión no se relaciona con las sospechas de corrupción por la presunta contratación de una empresa cercana al vicepresidente Amado Boudou para la impresión de billetes de cien pesos.
La autoridad monetaria salió a aclarar la situación de Vélez "ante informaciones falsas publicadas por distintos medios" y detalló que el funcionario "será designado en el ámbito de otra jurisdicción del Gobierno Nacional".
En un mail distribuido a la prensa, el Banco Central aseguró que "las decisiones sobre el proceso de impresión de papel moneda no son resorte de la gerencia general, sino del directorio de la institución".
El funcionario acercó en las últimas horas del viernes pasado su renuncia de puño y letra a la titular de la autoridad monetaria, Mercedes Marcó del Pont.
Para reemplazar al renunciante Vélez la presidenta del BCRA habría pensado en el economista Matías Kulfas.
Vélez, un estrecho colaborador de Boudou, habría sido quien dio el aval técnico para que la firma que estaría ligada al vicepresidente imprima 600 millones de billetes, con un contrato de 50 millones de dólares.
La firma en cuestión es Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone Calcográfica), presidida por Alejandro Vanderbroele, amigo personal de Boudou.
Vanderbroele es un monotributista que encabeza la firma que aportó el dinero necesario para la quiebra de Ciccone Calcográfica, la mayor imprenta del país.
El escándalo en el que se ve ligado el vicepresidente de la Nación fue el argumento necesario de Marcó del Pont para pedirle la renuncia a Vélez, quien estaba desde hace meses en medio de la interna de la titular del BCRA y el segundo del Poder Ejecutivo nacional.
Ahora, Vélez sería reemplazado por Kulfas, un hombre de máxima confianza para Marcó del Pont y quien hasta la semana pasada se desempeñaba como director del Banco Nación, con un perfil moderado.