El ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, defendió ayer la decisión de comprar armas de descarga eléctrica (modelo Taser X26) para la Policía Metropolitana, pero señaló que se dará "la discusión" pública sobre el tema en medio de los fuertes cuestionamientos del arco opositor.
"A nosotros nos parece viable. Estoy convencido de que es un buen elemento. Pero estoy dispuesto a dar la discusión y si llega un punto donde se determina que puede llegar a causar mayor daño a la persona", podría "revisarse" la medida, señaló Montenegro, quien firmó la resolución de compra del armamento.
El funcionario pidió a la oposición dar "una discusión seria" y "no de politiquería barata" sobre el tema, tras asegurar que "es un disparate" que se acuse a la Policía Metropolitana de haber adquirido armas que Naciones Unidas y Amnistía Internacional rechazan por ser aptas "como método de tortura".
En este sentido, Montenegro apuntó que "lo que se le recomienda a los gobiernos es verificar la forma de utilización" de este tipo de armamento, ya que hasta "una cuchara puede ser un elemento de tortura".
Sin embargo, Amnistía internacional difundió un comunicado, en el que dice expresamente que “exige al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que suspenda el uso y la transferencia de armas con dispositivos de energía conducida hasta que no se realice una investigación independiente, seria y rigurosa sobre los efectos que provoca su utilización. Y solicita al Registro Nacional de Armas (RENAR) la información que tuviera disponible sobre este tipo de armas en el territorio argentino”.