El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, presentó ayer una denuncia en la que acusa a Papel Prensa por "irregularidades respecto a la instrumentación de dos reuniones" celebradas el 4 de noviembre. Pretende el funcionario, que nunca actúa sin el aval del matrimonio presidencial, instalar la idea de que Papel Prensa presentó un balance "falso" que perjudica al Estado.
Moreno había anticipado a otros funcionarios públicos que el Gobierno tenía interés en expropiar o intervenir la empresa que produce papel de diario para 170 periódicos y deslizó amenazas físicas. Eso motivó que los accionistas privados de Papel Prensa lo denunciaran ante la Justicia. Desde entonces, las presiones del Gobierno sobre la empresa se hicieron cotidianas y cada vez más intensas.
Por caso, la Comisión Nacional de Valores, que ejerce actividad de fiscalización sobre las empresas que cotizan en Bolsa y cuyo ex presidente Eduardo Hecker renunció como consecuencia de las diferencias que mantenía con Moreno en relación con Papel Prensa, también multiplicó sus presiones.
En las últimas semanas, ya realizó cuatro inspecciones; pidió que se postergara una reunión de directorio; dictó varias resoluciones y ayer formuló un nuevo pedido de informes, publicó el diario La Nación.
Anteayer, el ministro de Economía dijo que quería que el Congreso investigara a Papel Prensa. Durante más de 30 años, los directores del Estado, síndicos, representantes en el Consejo de Vigilancia contaron con toda la información que quisieron sobre la empresa. De hecho, hasta la intervención de Moreno, siempre aprobaron todos los balances de la firma.
Según Clarín, la coordinación entre Moreno y Boudou busca crear dificultades en el seno del directorio con la idea de que hay una administración irregular y que eso justifique la intervención de la compañía.