Comienza mañana el juicio por el que fue denominado como el “robo del siglo”, aquel en el que hace cuatro años se sustrajo de la sucursal Acasusso del Banco Río al menos ocho millones de dólares, se tomaron rehenes y que finalmente terminó con los responsables a bordo de un bote a pesar de un cerco de 200 policías que rodeaba el banco.
Cuatro integrantes de esa banda serán los imputados que ocuparán el banquillo de los acusados y está previsto que declaren casi 600 testigos ante el Tribunal Oral número 1 durante un tiempo que se estima en tres meses.
El Tribunal estará presidido por María Elena Márquez e integrado por Alberto Ortolani y Gonzalo Aquino, y los fiscales serán Eduardo Vaiani y Gastón Garbus.
El debate, que comenzará a las 10, se realizará en el entrepiso de los tribunales ubicados en Ituzaingó 340 de San Isidro, el mismo lugar donde se hizo el juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, y en principio habrá audiencias los lunes, martes y miércoles por la mañana y la tarde.
Los cuatro imputados están acusados de "robo agravado con armas de fuego cuya aptitud para el disparo no pudiera tenerse por acreditada y en lugar poblado y en banda", delito que prevé una pena de entre tres y diez años de cárcel y del cual se declaran inocentes.
El "Robo del Siglo" ocurrió el 13 de enero de 2006 en la sucursal Acasusso del Banco Río, cuando cinco delincuentes robaron al menos ocho millones de dólares, joyas y alhajas de oro, brillantes, piedras preciosas, perlas, relojes, lapiceras y encendedores, según la elevación a juicio efectuada por el juez de San Isidro Rafael Sal Lari.
El asalto se perpetró en medio de una toma de rehenes y los ladrones eludieron el cerco de 200 policías escapándose con el botín a bordo de un bote por las alcantarillas subterráneas.
Durante el episodio, los ladrones pidieron pizzas y gaseosas para los rehenes, le cantaron el feliz cumpleaños a una abogada y dejaron armas de juguete.
Cuando el grupo Halcón ingresó en la sucursal, sólo quedaban los clientes y los empleados que habían sido mantenidos cautivos, las cajas saqueadas y un curioso mensaje: "En barrio de ricachones sin armas ni rencores. Es sólo plata y no amores".