Uno de los estudios de abogados más poderosos del país, el de Alfredo Iribarren, también tenía uno de sus teléfonos pinchados por obra del espía Ciro James con la colaboración de la policía y la Justicia de Misiones, según constató el juez federal Norberto Oyarbide.
Iribarren es sumamente conocido en el ámbito del Derecho Penal y maneja casos sensibles –económicos y políticos– de gran envergadura. Entre sus clientes actuales figuran Cablevisión, Carrefour, Telecom Italia y Torneos y Competencias. El canal de deportes, se supo anteayer, también tenía una línea intervenida.
El teléfono del estudio de Iribarren sobre el cual se hicieron las escuchas ilegales es el que usa desde hace varios años uno de sus socios, Francisco Castex, informaron fuentes de la investigación. Sus conversaciones fueron interceptadas al menos durante cinco meses desde febrero de 2008 por orden del juez de Posadas Horacio Gallardo, sobre la base de una pista trucha introducida por James y un grupo de policías misioneros en una causa sobre el asesinato de un contador. Ese mismo expediente es el que se usó para espiar a Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas del atentado a la AMIA, al empresario Carlos Avila, al canal TyC y a la cadena de Supermercados Coto.
A todos ellos se los vinculó falsamente con un prófugo para justificar las pinchaduras. James era siempre el que retiraba las cintas de la SIDE.
El juez Gallardo ya fue citado a indagatoria, igual que su colega José Luis Rey, que también dispuso algunas de las intervenciones. Hay tres jefes policiales procesados, dos con indagatoria pendiente, y James es el único detenido.