El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, reiteró ayer el malestar de la Iglesia Católica con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, por su decisión de no apelar el fallo de la jueza Gabriela Seijas, que habilitó a una pareja de hombres a contraer matrimonio. Macri le respondió al cardenal que su condición de político lo obliga a "lograr la libertad e igualdad" de las personas.
"El cardenal Bergoglio le reiteró que, al no apelar el fallo de la jueza en lo contencioso administrativo sobre el matrimonio de personas del mismo sexo, había faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley", aseveró el arzobispado de Buenos Aires en un comunicado sobre la reunión que ambos mantuvieron ayer, a solas, en la curia metropolitana.
En un escueto texto, el arzobispado recordó que "la Constitución y los Códigos nacionales no pueden ser modificados por un juez de primera instancia", en alusión a la magistrada que dictaminó la inconstitucionalidad de dos artículos del Código Civil para permitir el matrimonio homosexual.
Pero Macri al formular declaraciones a la prensa justificó su decisión personal más allá de sus creencias religiosas. "Yo le dije que era una visión del tema. Mi decisión tuvo que ver con decisiones personales, porque el deber de un espacio político es lograr la libertad e igualdad, independientemente de las creencias religiosas", sostuvo.
Dijo además respecto del cardenal Bergoglio que "entendemos su posición y la respetamos" y se manifestó convencido de que la relación con el Episcopado seguirá igual pese a estas diferencias.
Destacó que el dictamen de la justicia porteña "es una medida cautelar" y que el matrimonio entre homosexuales deberá "discutirse en las instancias judiciales en profundidad".
Scioli toma distancia
Por su parte, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, se expresó en contra del casamiento gay: "El primer instinto que me genera la definición de matrimonio es vincularlo con la familia, con la unión hombre-mujer", dijo y aclaró que, no obstante, no desconoce "una realidad en la vida de muchas personas del mismo sexo donde se dan situaciones de convivencia, de un fuerte vínculo sentimental", las que -dijo- tienen "todo" su respeto.