Cangiano indicó que las personas que se quedan sin trabajo, sufren de depresión y muchas veces ésta tiene como consecuencia el incremento de las agresiones en el hogar.
“Hay un factor común de desempleo, y eso trae unos problemas económicos. La autoestima del individuo se lacera porque entonces no puede proveer, se frustra, reacciona de forma agresiva, el nivel de tolerancia está bajo y está en una situación más compleja de agresión”.
El especialista en psicología clínica, afirmó que, para evitar situaciones de violencia doméstica a causa del desempleos o despidos, el empleador debería brindar al trabajador orientaciones que le permitan enfrentar el cambio de vida que va a sufrir por el desplazo.
“Como parte de cualquier proceso de despido tiene que haber un proceso de orientación a estas personas y ayuda en términos de que su condición de vida va cambiar con el desempleo, que incluya el aspecto económico, el social y de relación de pareja”, sostuvo.
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