Desde el 2003, varios sindicatos internacionales han denunciado, a nivel europeo y nacional, la situación vivida en Belarús. Ante dicha situación, la Comisión de Encuesta, instaurada en 2004 por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), reclamó que Bielorrusia dejara de perseguir a los sindicatos y que garantizara la libertad sindical y el derecho de sindicación. el Gobierno Belorruso hizo caso omiso de la petición.
Por este motivo, la CES y la CSI aplaudieron ante las recomendaciones de la Comisión Europea a sus Estados miembros para excluir a Belarus de los beneficios comerciales del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) de la Unión Europea.
“Es una buena decisión de la UE contribuiría que el régimen de Lukaschenkon (actual presidente de Bielorrusia) tome conciencia de que tiene que terminar la represión que practica contra los sindicatos independientes y democráticos.”-señaló Guy Ryder, secretario general de la CSI.
Por su parte, el comisionado comercial de la UE, Peter Mandelson, considera que éste es un caso que prueba 'el compromiso colectivo de la UE por la defensa de los derechos de los trabajadores como parte de su política comercial'.
Por último, el secretario general de la CES, John Monks, afirmó que si bien es cierto que la UE hizo en su momento muchas buenas declaraciones sobre la utilización de su estrategia comercial para promover los derechos humanos y sindicales básicos y las normas fundamentales del trabajo, 'rara vez ha puesto en práctica dicha estrategia'.
“La UE ha demostrado que está dispuesta a tomar medidas concretas para respaldar a los trabajadores a quienes se les niegan los derechos básicos'. 'Esperamos que el Gobierno de Belarus tome ahora las medidas necesarias para proteger las libertades sindicales fundamentales.”-concluyó Monks.
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