Los representantes de la empresa Euroresidencias, que gestiona varios geriátricos en España, justificaron ayer el despido de una trabajadora transexual en que «no hacía bien su trabajo» y era «impermeable» a los consejos que se le daban. Aseguraron que la decisión nada tuvo que ver con la condición sexual de la empleada, que conocían desde el principio y que la abogada de Euroresidencias, Ana Gárriz, calificó de «anecdótica».
En el Juzgado Social 18 de Barcelona se celebró el primer juicio en España por presunta discriminación laboral por transexualidad, en la persona de Gina Serra, de 47 años. Gina comenzó a trabajar el 17 de enero pasado en un geriátrico barcelonés, asignada al turno de noche y con un contrato de tres meses, uno de ellos en periodo de prueba. El 30 de enero se le notificó la rescisión por no haber superado la prueba, cuando Gina ni siquiera había firmado el contrato.
Euroresidencias atribuye a un "error administrativo" el hecho de no comenzar a trabajar con el contrato firmado.
Gina fue despedida a los 10 días de empezar a trabajar y se lo comunicarán con una llamada telefónica en la que le dijeros que no hacía falta que fuera a la empresa.
Sin embargo, Josep Millán, abogado de Gina Serra, reclamó ayer que el despido se declare nulo al entender que Euroresidencias la echó por ser transexual, y pidió que sea readmitida. El defensor adujo varias circunstancias que, a su juicio, demuestran que hubo discriminación; entre otras cosas, que a Gina no se le hubiera dado uniforme como al resto, y que tuviera que cambiarse en los lavabos en vez de en el vestuario.
Las cuatro personas de la empresa que declararon en el juicio negaron estos hechos y aseguraron que otras empleadas también tardan en tener un uniforme. En cuanto al lugar donde cambiarse de ropa, la supervisora Begoña C. negó haber obligado a Gina Serra a hacerlo en los lavabos. Las empleadas indicaron que conocían desde el primer momento que su compañera era transexual porque aunque ella se presentó y firmaba como Gina, en su documento de identidad y en otros figuraba su nombre masculino.
Para corroborar que no hubo discriminación con Gina por su transexualidad, otra empleada dijo que en la empresa «hay relaciones homosexuales» y Euroresidencias lo sabe.