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Este 12% representó unos 54.000 puestos de trabajo, 21.000 de los cuales se cubrieron en la industria textil; otros 20.000 en la industria química, y los restantes 15.000 en varios sectores, principalmente, la industria automotriz y la metalmecánica.
Esto revelaría que la invasión textil china -la famosa competencia de los salarios asiáticos, con mano de obra esclava- no fue tal. Es más, en un trabajo del Banco Mundial, se pone en duda la incidencia, en el nivel de los salarios industriales argentinos, de las exportaciones chinas hacia nuestro país.
En efecto, al tomar una década del total de importaciones de manufacturas a la Argentina, se observó que estas crecieron un 79% (con una alta participación de China e India como proveedores, ya que crecieron seis veces), mientras que en el mismo lapso, el empleo industrial se redujo, es cierto, un 33%.
Pero, contra lo que se esperaba y lo que se percibe en algunos ambientes empresarios, los productos chinos textiles y de calzado, sólo tuvieron una tasa de penetración del 2%, muy por debajo del promedio registrado en toda la industria manufacturera. Así, por cada punto porcentual de incremento en las importaciones chinas con respecto al total, la disminución en la demanda de empleo textil fue sólo del 0,02%
(Con información del Grupo Service Men)
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