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Lula es el segundo Presidente brasileño reelecto en votación directa en forma consecutiva. El primero fue Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). Al conocerse el triunfo, Lula da Silva reiteró su apuesta por el Mercosur, que, según dijo, deberá convertirse en un mecanismo de integración de referencia para toda América Latina, pese a que hace cuatro años, cuando llegó al poder, "muchos lo creían acabado".
Antes de que se conocieran los resultados, el Mandatario ya había hablado de abrir negociación con todos los partidos políticos, e implementar las alianzas necesarias “para que la gente pueda tener tranquilidad y aprobar todos los grandes proyectos que creo que Brasil precisa”, según declaró ante la prensa internacional. Agregó que sobre todo, deseaba hablar de la situación con todos los partidos de oposición, y con los gobernadores.
Al mismo tiempo, Lula negó que estuviera proponiendo un "pacto" por considerar que esa posibilidad no depende sólo de una persona. "Diría que vamos a tener que discutir el Brasil con mucho más amor, con más compromiso, para los próximos cuatro años”, analizó.
De cara a Sudamérica
“Sea quien fuere el Ministro, el Presidente decidió profundizar la política externa y mirar cada vez más hacia América del Sur”, declaró el actual Canciller Celso Amorim. El funcionario explicó que la intención es la de usar mecanismos como el BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social) y Proex (programa de financiamiento das exportaciones del Banco de Brasil) para invertir más sólidamente en la región, reproduce Folha de Sao Paulo.
Esos mecanismos pasan por el financiamiento de proyectos de empresas públicas y privadas brasileñas con filiales en América del Sur, como Petrobras, Embraer, Gerdau, Coteminas, Gradiente y constructoras como la Norberto Odebrecht.
Lula consideró que la política externa fue una de las vitrinas de su gobierno, al punto que convocó a Amorim para definir los debates de campaña hacia el segundo turno, y reconoció que Brasil había descuidado a sus vecinos. Especialmente en relación al Mercosur, y sobre todo Paraguay y Uruguay. Al mismo tiempo, el Presidente venezolano Hugo Chávez, ocupa un espacio de liderazgo que correspondería naturalmente a Brasil, el país más poblado y con la economía más diversificada de América del Sur, destaca en su análisis Eliane Cantanhêde.
Por su parte, EEUU, con presencia en Colombia y ampliando su espacio en el Cono Sur vía bases en Paraguay, también es otro problema para Brasil. Para competir es necesario “más que diplomacia, es preciso usar los recursos brasileños en proyectos de infraestructura, de cooperación y de desarrollo, sobre todo en países más débiles", destacó Amorim.
El Canciller y el asesor presidencial Marco Aurélio Garcia, defienden una mayor apertura en el mercado en la región, lo que incluirá la flexibilización de barreras técnicas con los vecinos.
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