El gasoducto, cuya construcción se estima que demandará una inversión de 20.000 millones de dólares, recorrerá unos 8.000 kilómetros desde Venezuela hasta Argentina, sin contar una red de ramificaciones, entre ellas una que incorporará el gas natural producido por Bolivia.
Antes, tienen que producirse definiciones en relación con las inversiones en Bolivia, uno de los tramos que incluirá el Gran Gasoducto del Sur.
En las negociaciones, según indica la prensa brasileña, Petrobrás va a insistir en no admitir la entrega de activos en el país sin una indemnización, lo que imposibilita a Bolivia nombrar los directores de las refinerías.
El lunes, la empresa que opera el Gasoducto Bolivia-Brasil, TBG, controlada por Petrobras, pidió a la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) brasileña cancelar la licitación para ampliar la capacidad del gasoducto.
Petrobrás ya había anunciado la suspensión del proyecto de aumentar la capacidad del ducto en 15 millones de metros cúbicos por día a 45, luego de que Bolivia decretó el 1 de mayo la nacionalización de sus hidrocarburos.
El Superintendente de la TBG, José Zonis, confirmó al diario El Universal de Caracas que tres de las cinco empresas que participaban de la licitación pidieron la cancelación de las ofertas: Petrobrás, la francesa Total y Repsol-YPF.
Las otras dos empresas que estaban registradas en la licitación, BG y Pan American, pidieron la postergación por 180 días, agregó.
En opinión de los dirigentes empresarios, como Zonis, "es más sensato aguardar todas estas definiciones (por parte de Bolivia) para evaluar si el Gasoducto Bolivia-Brasil continúa siendo una posibilidad".