"No creo que sea necesario por el momento" el uso de la fuerza, señaló ayer el Ministro de Desarrollo Rural, Hugo Salvatierra, al referirse a la posibilidad de usar la Policía y enviar soldados a esa región situada al norte de La Paz.
El Viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, se encontraba en Cobija analizando la situación con Leopoldo Fernández, el prefecto de esa región fronteriza con el estado brasileño de Acre.
Lo que ocurre es que el lunes, el Director Nacional de Tierras, Carlos Rojas anunció que el Gobierno apelaría a la fuerza pública para desalojar a poco más de medio centenar de brasileños que se "asentaron ilegalmente" en territorio boliviano. Dijo que el plazo para que abandonen voluntariamente se había cumplido. Según el Gobierno, los brasileños adquirieron tierras a 50 kilómetros de la frontera en cuyo margen la constitución prohíbe a extranjeros poseer propiedades.
También hace pocos días, el Presidente da Bolivia se había referido a las adquisiciones de tierras de frontera por parte de brasileños como “hechas de forma ilegal”, y afirmado que podría usar el Ejército para retomar las parcelas del este boliviano, especialmente en el departamento de Pando.
En lo que fue considerado como parte de un discurso dirigido a los pobladores del lugar, Morales expresó que "los pandinos, el movimiento indígena, colonizador, están pidiendo a gritos que el Ejército aparezca”. “Vamos a mandar al Ejército para defender las tierras del Este boliviano de los brasileños", agregó.
La advertencia fue hecha en un discurso frente a millares de seguidores en un estudio de futbol, en el Departamento central de Cochabamba, donde explicó los lineamientos de la "revolución agraria" que llevará a cabo.
Ante las compras de tierras adquiridas en territorio boliviano próximo a la frontera, prohibido por la Constitución, Evo Morales señaló que "esta tierra de Bolivia tiene dueño. Antes, con seguridad, era tierra de nadie, como cuando la empresa siderúrgica brasileña EBX operaba en la localidad oriental de Puerto Suárez, supuestamente para construir una industria, sin respetar las leyes bolivianas".
En abril, EBX fue obligada por Morales a abandonar el país bajo el argumento de violación constitucional por su instalación a menos de 50 km de la frontera común, y por construir hornos de fundición sin licencia ambiental. Él pidió a las autoridades departamentales y municipales que hagan respetar el territorio para que no ocurra como "antes, cuando entraba cualquier brasileño o peruano" en la Triple Frontera. "Vamos a asegurar la soberanía de nuestra tierra", afirmó al ratificar la intención de repartir los latifundios ociosos entre los campesinos.
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