De acuerdo con un portavoz de la Federación Única de Petroleros (FUP), se pudo saber que la nueva propuesta incrementa la participación efectiva de los empleados en las ganancias de Petrobras a un 15,2 por ciento, desde el actual 12,87 por ciento. Sin embargo, el arreglo es menor al que estaban solicitando en un principio.
"Queremos al menos un 18 por ciento de lo que se paga a los accionistas, mientras ellos proponen un máximo del 12,8 por ciento. Nuestra participación ha estado cayendo en los últimos años pese a los grandes resultados de la compañía", dijo la semana pasada a Reuters, José Genivaldo Silva, uno de los directores de la FUP.
Inicialmente, la huelga duraría cinco días, a nivel nacional a partir del 5 de agosto. Por su parte, José Gabrielli, presidente de Petrobras dijo que, si se aprueba la huelga prevista por la FUP, se aplicará también un plan de contingencia. El sindicato informó que la huelga afectaría las áreas de producción, las refinerías y terminales de carga en todo el país.
En tanto, los trabajadores de la cuenca marítima de Campos, que aporta el 80 por ciento de la producción diaria brasileña, mantuvieron su decisión de iniciar un paro en la misma fecha, en reclamo de que Petrobras cuente como jornada laboral, el día que utilizan los empleados para volver a tierra desde las plataformas. "Si Petrobras no presenta una propuesta para el día de desembarque vamos a parar otra vez", dijo José María Rangel, coordinador del gremio de Fluminense.
A mediados del mes pasado, los trabajadores de Campos realizaron un paro, aunque la compañía logró normalizar la producción, mediante un plan de contingencia, tras una caída inicial en la producción de 136.000 barriles. El más grave antecedente registrado de una huelga del sindicato, ocurrió en 2001, cuando se afectó seriamente la producción y forzó a Brasil a realizar importaciones adicionales de crudo.