Según el texto, las existencias de gas, petróleo y otras materias primas que se presume hay en el Mar Glacial Ártico sólo podrán ser explotadas por firmas rusas. Estas no serán determinadas por concurso público, sino elegidas por el gobierno en Moscú, informó la agencia Itar-Tass.
No obstante, los otros vecinos al Ártico, EEUU, Canadá, Noruega y Dinamarca, pretenden explotar esos tesoros submarinos. En mayo, los Estados de la zona acordaron en Groenlandia solucionar pacíficamente las disputas. El órgano encargado de tomar la decisión sobre los reclamos de los diferentes países es la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas.
En 2007, durante su Gobierno, el entonces presidente ruso Vladimir Putin (hoy primer ministro) subrayó sus reclamos sobre la zona clavando una bandera nacional en el lecho marino, lo que provocó que Canadá reforzara su presencia militar en la zona.
El mes pasado, el Ministerio de Defensa en Moscú anunció posibles planes de guerra para la "defensa de intereses nacionales" en la región. Y la semana pasada, comenzó a explorar el macizo ártico de Lomonosov.
Rusia busca demostrar que la cordillera submarina de Lomonosov, que cruza el Océano Ártico, está unida a la masa continental de Rusia, lo que respaldaría su reclamo de soberanía sobre la zona.
Pero dicha zona está en disputa en torno al territorio noruego de Spitsbergen o Svalbard. Bajo el tratado de Svalbard de 1920, Noruega tiene soberanía sobre el archipiélago del mismo nombre. Pero Moscú tiene concesiones en minería y petróleo, y reclama desde hace siete años una zona de exclusión para la pesca, de 320 kilómetros.
Pero no se espera que la ONU se pronuncie al respecto antes de 2010. El apuro ruso, según analistas, además de recursos naturales, es prestigio para recuperar el espacio perdido desde que cayera la Unión Soviética y con ella su peso en el escenario internacional.
Además, otro factor a tener en cuenta, es que el calentamiento global hace más accesibles explorara el Polo Norte, ya que al derretir parte de los cascos de hielo deja al descubierto yacimientos probablemente muy ricos de hidrocarburos, minerales y otras materias primas. Científicos aseguran que si la emisión de gases contaminantes sigue al ritmo actual, el hielo del Ártico se derretirá en el verano de 2040. Así, quedarían al descubierto no sólo importantes rutas comerciales entre el Atlántico y el Pacífico sino también un tesoro impresionante de recursos naturales.
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