El organismo estadounidense mostró que las reservas de crudo crecieron en 5,7 millones de barriles la semana pasada, muy por encima de las las previsiones de analistas que apuntaban a un aumento de 1,6 millones de barriles.
Por su parte, las existencias de gasolina crecieron en 800.000 barriles, contrario al declive de 100.000 barriles pronosticado por los expertos.
El incremento que supone un aumento del 1,8 por ciento. De esta forma se ubicaron en los 325,6 millones de barriles, la semana que terminó el dos de mayo. Los analistas habían pronosticado una ganancia de 1,63 millones de barriles, inferior al resultado oficial. Este resultado, al parecer no afecto al imparable barril de crudo.
En cuanto a las existencias de gasolina, estas crecieron en 800.000 barriles, en contraposición al declive de 100.000 barriles anticipado por los expertos.
En tanto, los suministros de destilados, que incluyen al combustible para calefacción y al diésel, cayeron en 100.000 barriles, ubicándose en los 105,7 millones de barriles, por encima también de las expectativas de analistas, quienes previeron un aumento de 800.000 barriles.
Inmediatamente se conoció el reporte energético, el precio se vio levemente afectado y comenzó a descender en su precio. Sin embargo, la cotización del crudo se mantuvo invulnerable a esta situación y logró nuevamente el récord histórico al tocar los 123,59 dólares por barril.
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