El senador Francisco Labastida, quien oficia como coordinador en materia de energía del PRI, le dijo a la prensa de su país que la parte que le permite a los privados tener refinerías, le quitaría trabajos al sindicato de Pemex, la estatal petrolera mexicana.
El apoyo del partido es vital para las aspiraciones del oficialismo de obtener una mayoría en el Congreso que le permita implementar la reforma. Sin embargo, el PRI se ha manifestado de acuerdo en grandes rasgos con la propuesta de Calderón, que pretende reactivar el debilitado sector petrolero del país, rígidamente estatal.
La parte criticada por Labastida "representa el punto que polariza más a la sociedad, además de que le resta materia de trabajo" al sindicato, dijo Labastida, citado por el diario Reforma. El poderoso sindicato petrolero ha sido tradicionalmente liderado por priístas.
Esta nueva crítica se da luego de que el partido izquierdista se tomara las gradas del Congreso en protesta por la reforma planteada por Calderón. El partido opositor reclama una debate más amplio de la reforma propuesta por el ejecutivo. Este hecho derivó en una multitudinaria marcha favor de no privatizar a Pemex.
Por su parte, el gobierno cree que la reforma busca revitalizar a Pemex, que ha visto decaer su producción de crudo entre el declive de viejos yacimientos y una baja tasa de recuperación de reservas. México, el sexto productor de crudo más importante del mundo y uno de los más destacados proveedores del mercado de Estados Unidos, también registra un déficit de capacidad de refinación que lo obliga a importar parte de la gasolina que consume, informó Reuters.
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