Según reportó el gobierno, el consumo de combustible promedió los 20,2 millones de barriles por día en las últimas cuatro semanas, lo que supuso una disminución de 2,4 por ciento con respecto a hace un año.
Entre otras cosas, Nigeria, el cuarto mayor proveedor de crudo de Estados Unidos, dijo que la producción se mantendrá cerca de los dos millones de barriles al día, incluso después de los recientes ataques a gasoductos, perpetrados por milicianos nigerianos.
“El precio no es sostenible”, dijo Eugen Weinberg, analista de Commerzbank AG en Francfurt. “Los precios volverán a estar entre los 110 y los 120 antes de que finalice el año”, agregó.
En tanto, el petróleo crudo para entrega en el mes de septiembre cayó 2,270 o 1,79 por ciento, hasta los 124,500 dólares por barril. Los precios son un 62 por ciento más altos que hace un año.
La cotización ganó un 4,58 dólares, o 3,8 por ciento para liquidar a 126,77 dólares el día de ayer, el cierre más alto desde el 22 de julio, impulsado por el informe del Departamento de Energía, que mostró que los inventarios de gasolina cayeron en 3,53 millones de barriles, situándose en los 213,6 millones, muy por debajo de la ganancia de 350.000 barriles estimada en una encuesta de Bloomberg News.
Incluso con la caída del inventario, las existencias de gasolina siguen siendo el 3 por ciento más alto que el promedio quinquenal para esta época.