"No hay acuerdo. Continuamos en paro", dijo a la agencia Reuters el coordinador del Sindicato de Petroleros del Norte Fluminense, José María Rangel.
La huelga se inició el domingo a medianoche en la cuenca Campos, más del 80 por ciento de la producción de crudo de Brasil. Es decir, unos 1,8 millones de barriles diarios, destinados primordialmente al consumo doméstico. La cuenca de Campos cuenta con 38 plataformas de producción y cuatro de perforación.
El sindicato comenzó la huelga para presionar a la compañía estatal para que considere laboral el día que los trabajadores emplean en llegar a tierra desde las plataformas. En tanto, el presidente de Petrobras, José Gabrielli, dijo el viernes que la empresa estaba preparando un plan de contingencia, mientras se manifestó abierto a las negociaciones.
La compañía dijo ayer en un comunicado que había hecho una nueva propuesta que el sindicato podría considerar en su próxima asamblea. En la actualidad, los trabajadores se quedan 14 días en las plataformas y 21 días de descanso.
Según se informó, el paro obligó a que la producción en la cuenca Campos se redujera diariamente en unos 300.000 barriles por día. Sin embargo, la compañía despachó rápidamente equipos de emergencia, y dijo que la producción volvió a los 1,8 millones de barriles diarios el martes, lo que alivió al mercado e hizo que los precios cedieran terreno.
Por su parte, la Federación Única de Petroleros (FUP) iniciará un paro nacional de solidaridad, tras la decisión de presionar a Petrobras para que le de más participación a los trabajadores en sus ganancias.
"Nosotros también apoyamos las demandas del sindicato FUP para una mejor participación en las ganancias, y si Petrobras no hace frente a ello, la FUP se reunirá el 24 de julio para votar sobre un cronograma extendido de huelgas para el 5 de agosto que afectará la producción", dijo Rangel más temprano.