Según el funcionario, “esa plata la necesita el país”, informó el diario argentino Clarín. Sin embargo, Franco advirtió que Asunción le seguirá facilitando la provisión energética tanto a Brasil como a Argentina. Además, según el mismo diario, el tema ya fue discutido con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. “No se va a seguir regalando lo que le corresponde" a Paraguay, agregó el vicepresidente.
"¿Usted permitiría que sus hijos pasen hambre en su casa, sabiendo que su vecino está utilizando lo que a usted le corresponde?", cuestionó Franco a la radio FM La Isla. Con esta frase hizo referencia al precio actual que desembolsan Argentina y Brasil por cada megavatio de electricidad que Paraguay les despacha, que se sitúa en los 28 dólares. Precio que el presidente electo paraguayo, Fernando Lugo, pretendería quintuplicar, aseguró el rotativo.
En contraposición, el valor pagado por Buenos Aires por cada megavatio importado desde Brasil ascendió a 240 dólares, lo que supone un valor de casi 200 dólares más del desembolsado a Paraguay por la electricidad suministrada. "Nosotros no vamos a crear problemas. Hemos conversado con la presidenta Cristina Fernández, y el compromiso nuestro fue el de facilitar la provisión energética, pero a un precio justo", indicó Franco.
Entre otras cosas, recalcó que "Paraguay no se puede permitir el lujo de seguir regalando lo que le corresponde en justicia, que es el 50 por ciento de su energía", publicó Clarín. Franco insistió en que no piensan cobrar la electricidad a un precio infinitamente superior, sino justo."Ni a un peso de más, ni a uno de menos, sino al precio que corresponde, lo justo, lo que debe ser", agregó el ejecutivo.
"Este gobierno no va a ceder. No hay plata que pueda sobornar a Fernando ni a Federico. Los hemos dicho en la campaña y no vamos a cambiar", afirmó el vicepresidente electo citado por el diario argentino.
Por su parte, el canciller brasileño, Celso Amorim, respondió diciendo que no quiere que Brasil sea visto imperialista ante los ojos del gobierno paraguayo. “Mi país no quiere ser visto como un imperialista, que apenas quiere sacar ventajas”, dijo el funcionario al diario brasileño O'Globo.