El líder boliviano, que estuvo de visita en Teherán y Trípoli esta semana, se entrevistó con sus pares Mahmud Ahmadineyad y Muamar Al Gadafi, con quienes garantizó el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas. Entre otras cosas, el mandatario sudamericano manifestó estar muy impresionado con la experiencia de esos países en el sector energético.
"Hay muchos compromisos adelantados y esperamos que el trabajo técnico pueda garantizar estas inversiones", dijo el mandatario, quien adelanto que también habló con Ahmadineyad sobre cooperación para los sectores agrícola e industrial. Destacó especialmente la experiencia de Irán en la petroquímica, de la que su país espera sacar provecho para darle a la producción boliviana de gas un valor agregado.
Bolivia, que cuenta las segundas reservas más grandes de gas natural en Sudamérica, busca la ayuda de las centrales petroleras y de gas iraníes para desarrollar su propio sector energético, fuertemente debilitado en los últimos años por falta de inversiones y por la nacionalización de los hidrocarburos que Morales lleva adelante desde 2006. Situación que ha comprometido seriamente la seguridad en materia de energía, de sus dos principales compradores, Brasil y Argentina.
En una visita a Bolivia el año pasado, en el marco de un acuerdo de cooperación energética, Ahmadineyad prometió otorgar 1.000 millones de dólares de inversión económica, destinada principalmente a desarrollar la industria del gas y el petróleo. El líder iraní recibió en la sede del Gobierno a su homólogo boliviano, quien permanecerá en suelo iraní durante 2 días, según informó la agencia oficial Irna.