Por su parte, el vicepresidente de Análisis de Mercado de la compañía, Jorge Vázquez Serna, dijo que según proyecciones internacionales, se pronostica que el faltante del carburante comience a sentirse al cabo de la próxima década, lo que supone impactos aún mayores a los que actualmente se están manifestando con el incremento en su precio.
“México no tiene el gas que necesita en cuanto al consumo, tenemos que importarlo de Estados Unidos, ya que el 16 por ciento del consumo del gas viene de Washington”. Además, “la reservas de gas en México están estimadas que pueden durar nueve años dado el consumo que tenemos ahora”, añadió el ejecutivo.
Vázquez reconoció que sí es necesaria una reforma energética que le devuelva la autosuficiencia a México, tras precisar que se registró una baja del nueve por ciento en la producción del combustible, en comparación con el mismo período de 2007. Incluso, durante el año pasado también se registró una baja, con respecto a 2006.
“Las reservas del gas han caído 80 por ciento desde el 87 a la fecha, nada más tenemos para nueve años; no somos autosuficientes, tenemos un país aparentemente rico en energía, pero la realidad es otra”, añadió. En tanto, el subsecretario de Energía, Jordy Herrera, dijo que es muy difícil alcanzar la meta de producción de tres millones de barriles de crudo diarios antes de 2020, incluso si el Congreso aprueba la reforma energética.
Lo que el país requiere es que para el 2020 volvamos a esos niveles; antes de eso difícilmente se podrá lograr\", reveló el subsecretario durante un evento sobre el sector energético en el Congreso. En el último año, la producción registró una persistente caída, ubicándose muy por debajo de los tres millones.
Debido a esta situación, el presidente Felipe Calderón presentó ante el legislativo la citada reforma energética, que pretende impulsar la inversión privada en el monopolio estatal petrolero Pemex. La polémica propuesta fue muy criticada por gran parte del país. El tema aún está en discusión, mientras que se somete a una consulta popular.
La propuesta de Calderón consistiría en que Pemex establezca un nuevo tipo de contratos de servicios basados en incentivos, mediante los cuales se recompensaría a empresas contratadas, por eficiencia o trabajo bien realizado, con un pago adicional, aunque no se compartirían producción de crudo ni nuevos yacimientos, publicó Reuters.