En un acto, en el que se vistió con un overol naranja y casco blanco, mostró el crudo retirado por la plataforma marítima P-34, en el campo de Jubarte, y luego hundió sus manos en el líquido oscuro, mostró la televisión local. Inmediatamente el mandatario marcó sus manos en los overoles de funcionarios que lo acompañaban, que incluyeron a la jefa de Gabinete, Dilma Rousseff, el presidente de la petrolera estatal, Petrobras, José Sérgio Gabrielli, y el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao.
Según se informó, el crudo surgió de un depósito bajo una profunda camada de sal en la cuenca de Campos, frente al estado de Espirito Santo, en el sureste del país, y formaría parte de reservorios que se extenderían por 800 kilómetros a lo largo de la costa, publicó la agencia Reuters. Petrobras anunció en noviembre un hallazgo mayor en el campo Tupi, de la vecina cuenca marítima de Santos, con reservas estimadas de hasta 8.000 millones de barriles.
El petróleo que se extrajo hace parte de un plan piloto de explotación, que servirá para el desarrollo a largo plazo de otros campos bajo el manto de sal. Tupí y otros descubrimientos hicieron presumir a los geólogos que bajo el manto de sal pueden existir reservas de hasta 70.000 millones de barriles de crudo, lo que ubicaría a Brasil entre los 10 mayores productores de crudo del mundo.