Los precios del petróleo subieron a pesar de las medidas anunciadas en la reunión extraordinaria de emergencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El petróleo Light Sweet Crude para entrega en agosto ganó 1,89 dólares y se colocó en 136 dólares el barril, mientras que el crudo Brent de Londres subió 1,29 dólares hasta colocarse en 136,15 dólares el barril.
Los precios también se mantuvieron altos debido a que campos de crudo operados en Nigeria por Chevron y Royal Dutch Shell permanecieron cerrados tras el
ataque que sufrieron la semana pasada. El grupo militante Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger tuvo como blanco la infraestructura petrolífera nigeriana desde 2006. Pero en un cambio de timón, el grupo declaró un cese unilateral de hostilidades que entrará en vigor a partir de la medianoche de este martes.
Por otra parte, los mercados estuvieron siguiendo la situación entre Israel e Irán luego de que una versión sugiriera que
maniobras militares desarrolladas por los israelíes en el Mediterráneo oriental son "una prueba" para un futuro ataque a Irán.
Otro de los factores del aumento fue el ataque, atribuido a
las FARC, contra la tubería de Caño Limón-Coveñas en Colombia.
El principal productor de petróleo del mundo, Arabia Saudita, fue el anfitrión de la reunión de miembro de la OPEP convocada para discutir el aumento de los precios del petróleo, que provocó protestas en todo el mundo en los últimos meses.
Tras la conferencia, celebrada en Jeddah, los principales países exportadores de petróleo reconocieron la necesidad de aumentar el suministro de crudo para frenar el incremento de los precios, aunque no se comprometieron a adoptar ninguna medida concreta al respecto. En el comunicado no se hace referencia a la adopción de ninguna medida inmediata para frenar los precios del petróleo, que subieron un 40% en tan sólo un año.
Estados Unidos y el Reino Unido, junto con algunos de los otros mayores consumidores de crudo, urgieron a los países productores a aumentar el suministro, culpando de las recientes subidas de precios a la falta de capacidad de producción.
Los participantes en la reunión celebrada en Jeddah reconocieron que los precios actuales son "hostiles" y que se necesita más inversión para asegurar un suministro "adecuado". Pero los representantes de Arabia Saudita
culparon a la especulación, y no a la falta de crudo, del aumento de los precios, aunque afirmaron estar dispuestos a aumentar el suministro "si la demanda de esas cantidades se materializa" y los clientes les comunican "lo que necesitan".
Funcionarios sauditas también indicaron que el país podría incrementar su "cojín" de petróleo -la capacidad de producción restante que mantienen- por encima de los 12,5 millones de barriles diarios previstos para finales de 2009.
El Rey saudita, Abdulá bin Abdelaziz, propuso que los países de la OPEP contribuyan con 1.000 millones de dólares a un fondo para ayudar a los países pobres a enfrentarse al aumento de los precios de la energía.
El Ministro saudita del Petróleo, Ali al Naimi, insistió en que sí se lograron progresos. Pero la falta de detalles en el comunicado final hace muy difícil reconciliar esta opinión con las de quienes piensan que no se logró nada. Por su lado, Victor Shum, experto en energía de la firma Purvin & Gertz, declaró: "La cumbre petrolera no ha hecho en realidad mucho para reducir los precios del crudo".
A la reunión de Jeddah asistieron los representantes de más de 30 países productores y consumidores de crudo, así como los directivos de las principales compañías petroleras.
De acuerdo a algunos analistas, el aumento del suministro por parte de los países de la OPEP tendrá un impacto limitado en los precios, dado que la producción mundial diaria es de alrededor de 80 millones de barriles. "Vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con precios más elevados", dijo el economista Jan Rudolph, de la organización Global Insight.