Rice calificó al acuerdo como una "asociación estratégica" entre Estados Unidos e India. El convenio había sido promulgado por el presidente George W. Bush el último miércoles.
El acuerdo autoriza a los Estados Unidos a vender a India reactores nucleares y combustible de uso civil, así como a transferir tecnología. En contrapartida, el país asiático se compromete a abrir algunas de sus instalaciones nucleares a la inspección de la ONU.
"Es una victoria diplomática para nuestros dos países", se felicitó Rice antes de colocar su firma en el acuerdo obtenido después de tres años de negociaciones. "Este acuerdo es una prueba adicional de la transformación de las relaciones y de la alianza que nuestros dos países edifican al unísono", declaró Mukherjee.
Preocupado por llevarse uno de sus últimos éxitos diplomáticos, Bush aprobó el miércoles el pacto durante una ceremonia con 200 invitados. "Este acuerdo envía un mensaje al mundo: las naciones que siguen el camino de la democracia y que tienen un comportamiento responsable encontrarán un amigo con Estados Unidos", declaró Bush.
El pacto, acordado en julio de 2005, había despertado críticas por el hecho que India no ratificó el Tratado de no proliferación nuclear (TNP), lo que puede indirectamente motivar países como Irán a proseguir con sus actividades nucleares.
India, décima potencia mundial y tercer país contaminante del planeta, que importa el 70% de sus necesidades en petróleo, quiere 60.000 megavatios de energía adicionales, lo que representa 100.000 millones de euros en inversiones en los próximos quince años.
Para que el acuerdo con los Estados Unidos se aprobara, fue necesario que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y el Grupo de los 45 países abastecedores de tecnologías nucleares (NSG) aceptaran el reinicio del comercio nuclear con India, lo que levantó de facto un embargo mundial de 34 años.